Monte perdido - 3.355 mts.

Después de hacer cima en Aneto y Posets, rumbo a Torla para hacer cima en el Monte Perdido… dicen que si el Pirineo es espectacular, sus paisajes y todo lo que rodea, el Valle de Ordesa es una delicia para todos los sentidos. Y así fué, no me defraudó lo más mínimo; repetiría una y otra vez.

Es el macizo calcáreo más alto de Europa. Se encuentra situado dentro de la vertiente sur del Pirineo Central, al Norte de la Provincia de Huesca, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En esta aventura me acompañó mi amigo Álvaro Flores, que pudo sentir la dureza y exigencia de esa actividad… lo pasamos en grande.

Desde Torla cogimos el bus de las 07:00 a.m. que nos llevaría al parking de la Pradera de Ordesa donde comenzaríamos la actividad; la primera parte del recorrido hasta la famosa cascada Cola de Caballo iba a ser muy llevadera, disfrutando de la majestuosidad, del encanto de este lugar.

No hay palabras para describir tanta belleza, imposible no parar y tomar fotografías de lo que estábamos viendo. Era un lugar sacado de un cuento de hadas, algo que sólo puedes imaginar en tus sueños… aquí estaba.

El bosque frondoso, la vegetación, el sonido del agua… poco a poco vas entrando en la actividad y tienes el privilegio de contemplar la Cascada de Arripas, la Cascada del Estrecho, las Gradas de Soaso hasta que poco a poco el recorrido accede al valle dirección a la Cascada Cola de Caballo; tropezaba con el suelo ya que mi vista no estaba en otro lugar que no fuera contemplar todo lo que me rodeaba.

Al llegar a Cola de Caballo, terminaba por así decirlo la primera parte del recorrido; ahora empezaba lo bueno. Subimos al Refugio de Góriz donde descansamos alrededor de una hora, comimos bien, revisamos el equipo porque desde aquí hasta la cima no pararíamos, cumbre y haríamos noche en vivac, con el saco de dormir y poco más, aprovechando este buen tiempo que nos acompañó en todo momento.

Rumbo a la cima desde Góriz, 4.5 km con 1.200 metros de desnivel positivo acumulado aproximadamente, pasando por la famosa y temida Escupidera.

Mucha paciencia, comer, hidratarse, etc… el camino no iba a ser fácil, era una autentica “ciudad de piedra” hasta la cima. Llegamos hasta el Lago Helado donde vimos varios vivac para pasar la noche, así que nos quedaba por delante una dura subida, pasando por la Escupidera.

El terreno no era fácil, mucha piedra suelta. Dabas tres pasos y retrocedías dos, no había apenas tracción por lo que resultaba más duro si cabe y mayor gasto energético.

Sorteamos la Escupidera sin ningún problema, y sin darnos cuenta hicimos cima en Monte Perdido con 20 km y aproximadamente 2.000 metros de desnivel positivo acumulado… mi sensación: muy emocionado. Había conseguido cerrar este proyecto, ALTITUD 3.0, con la consecución de las seis cimas más altas de España, y en apenas cuatro días de manera consecutiva, ascender las tres cimas más altas del Pirineo.

Feliz, muy feliz… ahora quedaba una parte muy bonita de esta aventura: bajar desde la cima hasta el Lago Helado, tirar el saco en el vivac, preparar algo de cena, abrigarse muy bien ya que la noche bajaría la temperatura alrededor de 5º C aproximadamente, y quedarse dormido en este hotel de mil estrellas.

Unas de las noches más bonitas que he vivido en toda mi vida han sido en el desierto del Sahara, y ahora aquí; anochece, estas dentro del saco de dormir, con la única ventana abierta al mundo que la abertura del saco que dejas para respirar y observas como el cielo se va llenando de estrellas… llega un momento que no encuentras un palmo de cielo libre de tanta estrella que lo rellena, te quedas dormido tal cual, te despiertas de madrugada, abres los ojos y… allí estás.

Estrellas fugaces por todas partes, muy emocionado… el cielo, como me dije una vez en el Desierto del Sahara, te habla, te susurra y te transmite algo especial. Y no quieres, pero caes dormido feliz, arropado por este hotel de mil estrellas.

Amanece, ves como entra el sol en las paredes de estas montañas, de este lago, sigo alucinando… armamos en un momento el equipo, y para abajo dirección al Refugio de Góriz, corriendo, feliz, muy feliz.

Ya en el refugio, recomponer un poco el equipo, quitarse el equipo de frio que llevábamos puesto, algo de comer rápido y directos para abajo hasta llegar a la  Pradera de Ordesa para coger el bus de vuelta a Torla.

El camino de vuelta al bus decidimos hacer el mismo recorrido que la ida; queríamos volver a contemplar la Cascada de Arripas, la Cascada del Estrecho, las Gradas de Soaso hasta una próxima vez , ¿cuándo? No lo sé, pero prometí volver porque me embelesó este precioso lugar.