Gran Paradiso - 4.061 mts.

Partimos desde Chamonix hacia el Parque Nacional del Gran Paradiso situado en el valle de Aosta, creado en 1922 lo que lo convierte en el parque nacional más antiguo de Italia.

El Valle de Aosta es una región autónoma montañosa situada al noroeste de Italia; es la región italiana más pequeña limitando al oeste con Francia, al norte con Suiza y al sur con la región del Piamonte.

Limita además con algunas de las montañas más altas y emblemáticas de Europa, como el Cervino, Mont Blanc, Monte Rosa y Gran Paradiso.

 

El parque ocupa un área aproximadamente de unos 700 km² y linda con el Parque Nacional de Vanoise en Francia. Toma el nombre de la montaña Gran Paradiso a 4.061 mts de altitud, famosa por sus praderas alpinas y extensos glaciares.

 

Nos esperaban dos días, uno de aproximación hasta el Refugio Federico Chabod a 2.750 mts de altitud, inaugurado el 28 de julio de 1985, haciendo noche allí, y el segundo día, el intento a cima a 4.061 mts de altitud.

El valle de Aosta es espectacular. Ya se podía apreciar la magnitud y la belleza de este gran entorno natural; junto a nuestro guía de montaña, Alberto Fernández, Pablo y yo comenzamos esta gran aventura que finalizaría con el intento a cima del Mont Blanc a 4.810 mts de altitud.

Venir al valle de Aosta y en concreto hacer cima del Gran Paradiso, es una buena opción para aclimatar el cuerpo en lo que se refiere a encontrarse en altitud; eso sí, tienes que venir ya entrenado en este aspecto porque sino, los 4.061 mts se te pueden hacer muy cuesta arriba.

 

Dejamos el coche en Pont en Val Savarenche, a 1.995 mts de altitud, Italia; revisamos material, últimos preparativos del equipo, mochila, ropa, botas, zapatillas, etc. para partir rumbo al refugio Chabod.

 

Nos acompañó en todo momento una muy buena temperatura, pantalón corto, zapatillas, manga corta, gorra para el sol, mochila a la espalda y en apenas 1 hora y 25 minutos llegamos al refugio.

Una subida constante, a buen ritmo, con muchas ganas de disfrutar de esta aventura en el valle de Aosta, con unas vistas espectaculares.

 

La llegada al refugio es muy bonita ya que justamente al fondo aparece nuestra cima tan deseada cubierta de nieve por una de sus caras, y a ambos lados se encuentran las cimas de Petit Paradis, Bec de Montcorvé, Tresenta, entre otras.

 

Llegamos, nos ubicamos en nuestras literas, echamos un vistazo al refugio, sus instalaciones, todo una maravilla; solo teníamos que descansar, relajarnos, comer e hidratarnos bien de cara al día siguiente, dejar preparada la mochila con todo el equipo y disfrutar del lugar donde nos encontramos.

Como norma general en todos los refugios se cena pronto así que para no romper con el protocolo, la cena fue a las 19:00h para poder estar así pronto en la cama, que aunque no te duermas, se agradece estar tumbado descansando.

Si las cenas en los refugios son tempranas, las salidas de los mismos para hacer cima no se queda atrás: a las 03:00 am en pie, ya casi medio vestidos con la ropa que llevaríamos a cima, desayuno 04:00 am lo que te pongan, no hay exquisiteces, ni esto no lo como o esto no me va… hay que llenar el cuerpo de calorías para afrontar una jornada intensa y de mucho desgaste físico.

A las 04:30 am salimos del refugio aproximadamente; durante la madrugada me desperté, estaba lloviendo. Cuando salimos, frío pero temperatura ideal para la actividad (estaríamos alrededor de 1 a 3 grados positivos).

 

Frontal encendido y todo listo para comenzar… nos vamos!.

 

Decidimos subir por una vertiente del glaciar, hacer cima, y para no volver sobre nuestros pasos, bajaríamos por la otra vertiente del glaciar pasando por el otro refugio del valle, el refugio de Vittorio Emanuele a 2.728 mts de altitud.

 

Nada más partir del refugio Chabod donde pasamos la noche, ya comenzamos a subir hacia arriba; iba a ser la constante hasta la cima de Gran Paradiso.

Silencio, escuchando nuestros pasos, algo de que hablar para amenizar el trekking hasta que paramos para sacar los crampones, colocarlos ya en las botas además de asegurarnos e ir los tres encordados.

 

Empezaba la zona de nieve, empezábamos ya a tocar el glaciar; en todos estos años, desde mi experiencia en montaña, cuando te adentras en un glaciar es muy característico, por lo menos para mí, tener la sensación de que baja la temperatura, una brisa constante fría en el ambiente, y sobre todo ese silencio que inunda tu cuerpo de que esto ya va en serio… grietas, agujeros, placas de hielo, etc… mil ojos y todos los sentidos al 1.000% atento y concentrado.

La verdad que levantas la cabeza, observas todo lo que te rodea en ese momento y qué pequeños somos en realidad; mientras vamos subiendo, empieza el previo al amanecer… esa claridad que deja entre ver un mar de montañas a nuestro alrededor, vemos allá a lo lejos el Mont Blanc, una oscuridad clara a la vez que deja ver nuestra cima tan cerca pero tan lejos a la vez.

 

Grietas, agujeros las sorteamos sin problemas, nuestra cima de la que prenden unos enormes seracs… poco a poco seguimos ascendiendo hasta que ya podemos ver a los lejos en la punta de la cresta la famosa virgen de Gran Paradiso, la cima de la Punta Madonna. Deberíamos bordear a izquierdas un último tramo de una empinada pared de nieve de unos 40º de inclinación, que nos daría paso ya al último tramo final; sorpresa la nuestra que estaban montadas dos escaleras igual que las que vemos siempre en zonas de Himalaya, para poder subir hacia arriba ya facilitar ese paso último sorteando la rimaya que se forma.

 

Dejamos bastones sobre una roca, y comenzamos el último trepe de Iº hasta la cima, y por fín cima del Gran Paradiso a 4.061 mts! (desde el refugio Chabod a cima fueron 1.300 metros de desnivel positivo acumulado).

La repisa rocosa donde esta posada la virgen es espectacular; había visto vídeos pero estar ahí arriba impresiona mucho más por la caída que tienes justamente a tu espalda, la exposición que tienes a tu alrededor y el poco espacio que existe para moverte junto a la virgen.

 

La bajada con mucho cuidado por aquella repisa… es de tremenda exposición: existen unos parabolts para asegurar el paso con tu cuerda; realmente no tiene nada, pero estar allí colgado, pasando lateralmente con todo el valle y cientos de metros de caída a tus espaldas, hace que todo tu cuerpo se tense pero se emocione a la vez.

Una vez pasado el cresterío rocoso, recogemos los bastones y comenzamos el descenso por el glaciar pero por la otra cara del valle, dirección al refugio Vittorio Emanuele. Una bajada constante, divertida a la vez con apenas grado de dificultad, tan solo seguir manteniendo la concentración, hace que lleguemos a un punto donde realizamos una pequeña parada para quitarnos ropa, crampones… en definitiva, ponernos más cómodos porque hacía “calor”.

 

En nada llegamos al refugio, espectacular las vistas y todo lo que le rodea, es increíble la paz y la tranquilidad que se respira en este lugar; comimos y bebimos algo para poder así continuar… no teníamos prisa, teníamos todo el día por delante y prácticamente desde el refugio al coche era un “paseo” de más o menos 1 hora y 20 minutos aproximadamente. (desde la cima hasta el coche fueron 2.066 metros de desnivel negativo acumulado).

 

Sin más llegamos al coche, nos cambiamos, nos refrescamos en el río, parada para comer y rumbo de nuevo a Chamonix para descansar y afrontar los días siguientes para nuestro gran reto: cima del Mont Blanc.

 

 

“no consigues la cima hasta que no bajas”

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