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Un pirineo extremo, un recorrido infinito

De vuelta a este paraíso llamado Pirineos, llegué con la intención de terminar una semana de entrenamiento brutal de cara al 31 de Agosto: el Ultra Trail du Mont Blanc, mi gran objetivo y reto personal de este año 2018.

Semana que comenzó para mí con cuatro días de entrenamiento de 35 kilómetros y 2.000 metros de desnivel positivo acumulado en cada tirada, de tal manera que llegaría a este Gran Trail Aneto Posets y, en concreto la Vuelta al Aneto (60 km y 3.630+ acumulados), con 140 kilómetros y 8.000 metros positivos acumulados, casi nada, para afrontar una prueba en el Pirineo.

Como siempre, venir aquí es una auténtica pasada; es y me siento un privilegiado de poder hacer este tipo de cosas: experimentar, sentir y respirar todo lo que gira en torno a este majestuoso lugar… sin palabras.

La prueba sería el sábado 21 de julio a las 07:00 horas, con una buena previsión de tiempo hasta el mediodía y que posteriormente cambiaría con mucho frio en cotas altas, la nieve, la niebla, la lluvia… así que si queríamos una prueba dura y exigente, éste era el lugar perfecto.

Dos días antes de la misma llegué hasta Benasque, alojándome en Cerler, lejos un poco de todo el ruido de las calles, de los miles de participantes que íbamos a disputar la prueba, y desde la tranquilidad, la paz y el sosiego, afrontar la competición con el mayor descanso posible para mi cuerpo.

El viernes a la mañana preparé todo el material que deberíamos llevar para la carrera en la mochila, para el checking obligatorio por parte de la organización y recogida de mi dorsal.

Hemos tenido un invierno aquí en España que, en zona de montaña, ha caído nieve para aburrir, así que seguro que durante la prueba nos íbamos a encontrar muchos pasos nevados, por lo que dentro del material obligatorio era indispensable llevar crampones de running por si acaso, más equipo de lo normal, debido al frio y el cambio de climatología que íbamos a encontrar durante el transcurso de prueba.

Una vez todo en orden, material preparado, dorsal, etc… solo quedaba descansar y estudiar el perfil, que aunque venía con la intención de sacar mi último entrenamiento de la semana, siempre que te pones un dorsal, el ambiente de la competición… tienes un plus de energía y motivación fuera de lo normal y eso, quieras que no, se siente.

Despertador a las 04:00 a.m. para desayunar, últimos preparativos del equipo, concentrado, saber lo que tienes que hacer en cada momento y a la salida.

Estaba tan contento de estar aquí, que fui de los primeros en llegar al arco de salida; así que nada, coger un buen lugar antes del comienzo y tan solo me quedaba por delante DISFRUTAR de todo lo que iban a contemplar mis ojos… atrás quedaba el cansancio de piernas que traía, ni me acordaba ya.

Salida desde Benasque. Los primeros 10 kilómetros fueron bastante “rápidos” hasta llegar al primer punto de control, Baños de Benasque, donde ya se empezaba a intuir que el paisaje y el recorrido sería precioso a la vez que exigente. Las piernas perfectas, todo iba genial, muy buenas sensaciones y feliz de estar aquí, no podía dejar de levantar la mirada del suelo para contemplar toda esta belleza natural.

Segundo punto marcado por la organización: Llanos del Hospital, que nos llevaría hasta el kilómetro 20, en el Refugio de la Renclusa, como primer punto de avituallamiento.

Hasta aquí solo puedo decir, que ¿donde está el dolor de piernas?… que lugar, que belleza, esos ríos y la caída del agua en sus diferentes terrazas, pequeñas lagunas y sus cascadas, montañas majestuosas, los prados verdes como un auténtico campo de golf; un regalo para los ojos.

Ahora la cosa se empezaba a poner seria después de la Renclusa; por delante alrededor de 12-14 kilómetros hasta el próximo avituallamiento en el Refugio Cap de Llauset, sin olvidar la subida al Collado de Salenques… ¿piedras?, ¿bloques de piedras?, ¿nieve? … espectacular la subida, muy lenta, agotadora pero sobre todo con la sensación de que los kilómetros no pasaban pero el tiempo y las horas en carrera si.

Recuerdo que en el Refugio de la Renclusa escuché a un miembro de la organización decir, “hasta el siguiente punto de avituallamiento, alrededor de 5 horas”… me dije, creo que este chico se ha confundido o no sé…porque casi 14 kilómetros en 5 horas, por muy mal que esté el terreno… pude comprobar en primera persona que 5 horas no, pero casi 14 kilómetros en 3 horas y 40 minutos, si…todas las piedras de España estaban aquí, ¿correr?… bastones a la espalda, y trepando hasta la cumbre, salvando pasos nevados con mucho cuidado, y que luego la bajada era otra; todos agarrados a las cuerdas que habían montado la organización… ”chicos, bajad agarrando la cuerda en todo momento”, un paso mal dado y NO COMMENT.

Se hacía muy lento todo, era una tortuta mental, y con ganas de llegar a un punto donde al menos, poder correr y oxigenar la mente.

Por fin llego al Refugio Cap de Llauset, y se empezaba a ver en el cielo que esto iba a cambiar, así que decidí comer bien, llenarme de energía y para mantener el cuerpo caliente, un buen caldito caliente sabía a gloria, te llegaba al alma… pero sentía que necesitaba azúcar, no quería dulce de las barritas, frutas, etc… de repente se iluminó el cielo para mí, de tal manera que sentí como mi boca comenzaba a hacerse agua; un café con leche y dos galletas de chocolate. En mi vida en una competición he sentido comer “eso”, pero fue verlo y como si me comiera un auténtico solomillo con patatas asadas.

Lo que es el esfuerzo, el agotamiento, en una palabra lo que es el cuerpo y la mente; un simple café con leche y un par de galletas de chocolate lo que te hacen sentir, física y mentalmente. Sientes que la carrera acaba de empezar, un plus de energía… increíble.

Por delante la subida al Collado de Ballibierna; viendo que el tiempo empezaba a empeorar y que había cogido un plus de fuerza en el avituallamiento anterior, con un ritmo más elevado, la subida al collado no fue excesivamente exigente para mí, aunque la fatiga de la semana empezaba a hacer acto de presencia en las piernas.

Llegar a la cima siempre es un plus de “respiro” para las piernas, así que rápido para abajo hasta el Refugio de Coronas, empezaba a llover y el cielo daba señal de que iba a ser para largo. Y así fue, poco a poco la lluvia era más insistente: impermeable, gorro, guantes impermeables, etc. todo para seguir protegiendo al cuerpo y mantenerlo caliente, que aunque quedaba poco para terminar la prueba, un pequeño descuido de este tipo puede dejarte fuera de juego en cuestión de minutos y no te recuperas.

Con cuidado en toda la bajada, rocas resbaladizas, terrenos técnicos muy peligrosos por la lluvia y el barro… con cuidado hasta llegar al avituallamiento.

Para no enfriarme, comer rápido, algo de caldo caliente y de seguido para la última subida a la Tuca d´Estiba Freda… que menudo paredón los últimos metros, me dejó fundido para la última bajada hasta la línea de meta.

Todo genial, las piernas ya muy cansadas fruto del entrenamiento brutal de toda la semana… no lo pensaba pero ahí estaba en las piernas. Llegué con algunas uñas un poco tocadas a la prueba, hasta que en esta última y larga bajada hasta Benasque, sentí dentro de mis zapatillas la sensación de que tres uñas habían reventado literalmente, el dolor era terrible… tramos de bajada técnica, barro, lluvia, cada paso era sufrir.

Lo mejor era seguir, llegar a meta como fuera, dejarse caer en las bajadas y en los tramos donde se podía correr apretar el ritmo; quitarse la zapatilla en carrera sería una locura. Poco a poco los kilómetros pasan, las uñas ya daban igual en el estado que las iba a encontrar al finalizar la prueba… mi objetivo estaba conseguido.

La entrada en Benasque es una auténtica pasada; todo el mundo volcado con la prueba, las calles llenas de gente, el griterío al paso de los corredores que van a a entrar en meta…

Benasque, un pueblo con muchísimo encanto. Lograr entrar en meta después de 11 horas y 20 minutos, fue una gran satisfacción personal, por tres motivos diferentes; el primero por terminar la prueba, el segundo por finalizar esta brutal semana de entrenamiento con 200 kilómetros y casi 12.000 metros de desnivel positivo acumulado, y la tercera y más importante razón, los deberes más que hechos de cara al Ultra Trail du Mont Blanc del próximo 31 de Agosto en Chamonix a las 18:00 horas.

 

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