calzado

El calzado deportivo es fundamental para cualquier actividad física que realicemos, debiendo prestar atención a este aspecto ya que no todo el calzado es el idóneo para todas las actividades que hagamos y lo que conlleva una mala elección del mismo: el riesgo de lesión.

La zapatilla es el elemento externo a nuestro cuerpo que conecta el aparato locomotor con el suelo. Proporciona a nuestro pie estabilidad, protección, amortiguación, ligereza, agarre, transpirabilidad, comodidad, etc. y sobre todo cuidarnos de cualquier tipo de lesión tanto muscular como ósea; nuestra salud.

Cada deporte, cada competición que afrontamos, cada lugar de entrenamiento, etc. tiene unas características diferentes en cuanto a impactos, desplazamientos, diferentes formas de pisar… por eso debemos prestar mucha atención en la elección de nuestro calzado deportivo ya sea para utilizarlo en montaña, asfalto, desiertos, nieve, etc. para poder sacar el mayor rendimiento posible al calzado, a nuestro rendimiento deportivo y cuidar nuestra salud, para que no sea nuestro calzado un lastre en la práctica deportiva

 

CONSIDERACIONES GENERALES: ZAPATILLAS RUNNING

 

Si somos corredores experimentados y sabemos lo que buscamos fruto de nuestra experiencia, años y años de kilómetros en nuestras piernas…entrar en una tienda especializada en calzado deportivo se puede convertir en una auténtica locura…tantos modelos, marcas, colores, formas, nuestro peso, los kilómetros que vamos a hacer semanales, etc. lo mejor es dejarnos asesorar por un buen especialista en este área. Aquí tenéis unas ideas y pequeñas consideraciones al respecto a la hora de encontrar tus zapatillas:

 

  • Proteger al pie del roce y de los impactos que se producen.
  • Transpirabilidad para evitar problemas de infecciones y que nuestra piel no se debilite fruto del roce.
  • Comodidad para sentir que nuestra zapatilla es una parte de nuestro cuerpo sin notar cambio alguno, y poder así realizar mejor el gesto deportivo mejorando el rendimiento.
  • Durabilidad para toda la carga, volumen de kilómetros e intensidades durante el ejercicio que sometemos al calzado.
  • Buscar un equilibrio entre ligereza y flexibilidad, encontrar un punto intermedio en ambas características para no ir en contra de la estabilidad de la zapatilla y la aparición de lesiones.
  • Amortiguación justa y necesaria para que nuestro aparato locomotor sufra lo menos posible; debemos ser conscientes que nuestra musculatura, articulaciones, etc. sufren mucho con el impacto al correr y una excesiva amortiguación es también sinónimo de lesión y bajo rendimiento.
  • El mejor amortiguador del aparato locomotor se localiza en las articulaciones del talón (articulación subastragalina, ASA).
  • Buscar un equilibrio en nuestra pisada en relación a la pronación – supinación del retropié y antepié. Los especialistas en podología deportiva nos ayudarán a sanar y encontrar el punto dulce de nuestros pasos. (soporte plantar).
  • El agarre y la tracción en su justa medida, ni mucho deslizamiento ni demasiado agarre por parte de la suela. Encontrar ese término medio para evitar lesiones y sacar el mayor rendimiento posible al gesto deportivo.
  • La estabilidad en la zapatilla que nos asegure la integridad de la misma, estabilizar al mediopié, favorecer y dirigir la transición entre el apoyo del talón y el apoyo del antepié.
  • Cuanto más peso tenga el corredor y/o más kilómetros realice, mayor estabilidad requerirá la zapatilla.
  • La elección de la zapatilla si nos orientamos al tipo de pisada (neutra, control de pronación), y aquí me detengo para comentar que más del 90% de las personas, contacta con el suelo por la zona externa del talón, es decir, supinando, y de seguido comienza un desplazamiento de la carga hacia la zona interna para despegar por el primer dedo, es decir, pronando…casi todas las personas somos supinadoras y pronadoras al mismo tiempo, además el peso de cada corredor (hasta 75 kg ó por encima de los 75 kg), los kilómetros diarios (10, 15, 20…) y semanales (80, 100, 150…), las horas diarias de entrenamiento y su uso (zapatillas de entrenamiento, mixtas, competición).
  • Conocer nuestro nivel y práctica deportiva ya que las zapatillas se desgastan; una zapatilla tiene una vida útil entre 600 y 800 km aproximadamente.

¿QUÉ ES EL DROP?

 

Es la diferencia de grosor de la media suela (mm), entre la región del talón y la parte anterior de la zapatilla. Traducido en otros términos, podríamos decir que es la “caída del talón a los dedos”. Término ciertamente novedoso que se puso de moda hace unos años coincidiendo con el auge del minimalismo (disminución o ausencia de drop – natural running).

Podemos encontrar en el mercado distintos tipos de drop, desde los 0 mm hasta los 12 mm.

   1. Drop 12 mm; el que se usan en la mayoría de las zapatillas convencionales, usadas para entrenamientos en rodajes largos ya que tiene una gran amortiguación y estabilidad, de mayor peso y más armadas en su estructuralidad/material.

  2. Drop 8 mm; para corredores con una técnica más eficiente, tratando de transmitir al corredor un estilo más natural durante la carrera, obligándole a tener un contacto sobre el terreno/aterrizaje más adelantado.

  3. Drop 4 mm; entra de lleno en la categoría de zapatilla minimalista, superado por el drop 0. Es un acercamiento hacia una forma más natural y eficaz de correr no sólo por el drop sino también por el peso, alrededor de unos 180 gramos.

Hay una mayor ligereza y sensación de libertad, mejor palanca de tobillo y pie, fortalecimiento del sistema músculo-esquelético, menor pronación, etc.

Especial hincapié en este drop, ya que pasar de un drop más alto y del que estamos acostumbrados, saltarnos directamente a un drop mucho más bajo, podría tener consecuencias lesivas para nuestro organismo. Se aconseja una adaptación y una progresión gradual para pasar de correr de una forma u otra.

  4. Drop 0-4 mm; conocido como minimalismo, barefoot, correr con lo mínimo o incluso correr descalzo. Para considerar una zapatilla minimalista debe cumplir las características de tener un drop mínimo, soporte/estructura mínima y peso mínimo.

Al igual que el drop anterior, debemos dar el salto a este tipo de “forma de correr” de una manera progresiva y gradual cuidando nuestra integridad física en lo que refiere a lesiones.

ZAPATILLAS TRAIL RUNNING

 

Partiendo de que cada corredor tiene unas particularidades diferentes y el aumento de modelos de zapatillas en el mercado que hay para correr en la montaña, hace que decantarse por uno u otro modelo sea una tarea cada vez más difícil.

Con este “boom” del trail running que hay actualmente, las zapatillas han sido, dentro del material de montaña, lo que más ha evolucionado a lo largo de los años ofreciéndonos distintas opciones para los diferentes tipos de corredores, terrenos, etc.

Estas son algunas de las características que a la hora de buscar un zapatilla nos debemos de fijar:

  1. La amortiguación; el peso del corredor juega un papel fundamental en la elección del calzado…no dejarnos caer en la tentación de que unas zapatillas muy ligeras que hemos visto a un corredor nos puedan valer a nosotros por mucho que nos guste el color, características de la zapatilla etc. Al final lo que prima en una competición de más de 20 horas, por ejemplo, es proteger nuestra musculatura y articulaciones, sin olvidar nuestra técnica de carrera, que aunque estemos en montaña en terreno blando, la fatiga y los diferentes tipos de pisada que vamos a realizar pueden influir negativamente en nuestra salud física y rendimiento deportivo.

La amortiguación guarda mucha relación con el “drop”, del que he hablado anteriormente. Así que nuestro peso y nivel físico será un aspecto a tener en cuenta.

  2. La suela; creo que es una de las partes más importantes de las zapatillas para correr por la montaña. Nos asegura nuestra posición a la roca, al suelo, a las pendientes, la tracción…en general, nuestra seguridad y confianza.

Hay zapatillas con los tacos más prominentes, indicadas para terrenos de barro, nieve, agua…tacos menos acentuados para carreras menos técnicas y rápidas…(polivalencia del calzado).

Dependiendo de las características del material de la suela, podemos encontrar suelas con material más blando, que nos proporcionará mayor agarre en zonas rocosas y técnicas pero a la larga, serán de menos durabilidad. Por el contrario, suelas con un material más resistente tendrán mas durabilidad y poder utilizarlas en entrenamientos y competiciones.

No sería la primera vez que escuchemos que “me han durado tres salidas largas por montaña y los tacos ya están medio comidos”.

  3. La estabilidad; especial atención a este aspecto ya que nos vamos a encontrar con diferentes terrenos, y en consecuencia, pisaremos de mil maneras distintas con los correspondientes “errores de pisada”, y que éstos, a través de la estabilidad de la zapatilla, no nos provoque el típico esguince a las primeras de cambio.

  4. La protección; las zapatillas de montaña deben de proteger al pie lo máximo posible en zonas especialmente expuestas a golpes con las piedras, ramas de árboles, roces con vegetación, etc.

Las punteras, las zonas laterales serán donde mayor protección exista para la mayor durabilidad y protección de nuestro pie.

  5. Los ajustes; diferentes modelos de zapatillas nos darán unas sensaciones u otras, como llevar el pie más sujeto en el interior o por el contrario, otras que permitan que se mueva más dentro del calzado. (para estas sensaciones, a gusto del corredor).

Pero no nos olvidemos que con el paso de los kilómetros el pie “se ensancha”, pueden llegar a aparecer las rozaduras o ampollas por llevar el pie, quizás, demasiado suelto en el interior, el problema de las uñas, etc…debemos asegurarnos y probar qué sensaciones son las que nos permiten ir cómodos y a la vez no nos den problemas durante la carrera o entrenamiento ya que sería un contratiempo bastante importante.

  6. Tipo de pisada; como norma general, en la montaña, pisaremos como nos deje el terreno. No nos vamos a encontrar una pisada tan regular como si corriéramos en asfalto, unas veces pisaremos piedras, otras vegetación, senderos y pistas, raices, frenaremos de lado porque tenemos una curva estrecha en una bajada pronunciada…variantes miles.

Lo ideal, sería hacernos un estudio completo de nuestra pisada y a partir de ahí, la montaña nos dirá como tenemos que pisar en diferentes situaciones.

  7. Los cordones; vamos a encontrar diferentes sistemas para atar el calzado. Personalmente el que mas me gusta y aconsejo, es el que se pueda esconder la lazada en la lengüeta de la zapatilla, para evitar así llevar los cordones y sus lazadas “atados pero sueltos”, así evitaremos que se enganchen con la vegetación, ramas, etc. y evitar así una caída o que se rompan los cordones en plena competición.

  8. La impermeabilidad; podemos encontrar modelos de zapatillas con membranas impermeables…es un arma de doble filo, ya que el no dejar pasar el agua y llevar el pie seco, está muy bien, pero si metemos el pie en un charco profundo o acaba entrando por lluvia intensa, con este tipo de calzado, no dejará salir el agua al exterior, obligándonos a descalzarnos para sacarla.

Por experiencia, por mucho que llueva y nos mojemos el pie, el impacto de la carrera contra el suelo, hace que el pie (incluso empapado) está caliente. Tan solo vamos calados hasta los huesos, así que zapatillas que saquen el agua lo más rápido posible.

ZAPATILLAS PARA EL DESIERTO: POLAINAS

 

Cuando nos enfrentamos a un desafío tan extremo como puede ser correr en el desierto, no sólo preparamos nuestro cuerpo física y mentalmente, sino que la logística en lo que refiere a material deportivo debe de ser muy amplia y tener tiempo suficiente para poder probarlo durante los entrenamientos antes de los días de la competición.

Nos vamos a encontrar temperaturas que pueden llegar a rondar los 50º C por el día y noches frías… muy frías, tormentas de arena, deshidratación, hambre, sueño, cansancio, mareos, vómitos, diarreas… nuestros pies y todo el abanico de imprevistos que puedan ocasionar como ampollas, heridas, uñas, infecciones, úlceras… el calor es abrasador para nuestros pies… es decir, de las cosas más dolorosas que puedas imaginar a nivel deportivo, eso sí, sólo si quieres continuar en la competición.

La elección de las zapatillas y las polainas (indispensables) es tu seguro de vida al 100%; la arena es fina, tan sumamente fina como el polvo y algo de arena termina entrando en las zapatillas. es inevitable ya que corremos por muchos terrenos diferentes, y en concreto por las dunas.

Tranquilamente en casa, en tus entrenamientos diarios es donde tienes margen de ensayo-error para poder mejorar el material; allí se puede convertir en una auténtica tragedia. Así que zapatillas y polainas testadas en un tanto por ciento muy elevado.

Si ya corriendo por montaña realizamos infinidad de diferentes pisadas, aquí es muy similar con el agravante del calor que va a recalentar nuestro pie más de los normal y correr sobre las dunas, que requiere un entrenamiento previo y tener el “punto cogido” a los diferentes apoyos, ya que no tiene nada que ver con la pisada que realizamos en asfalto.

La pisada ha de ser suave, intentando (difícil en muchos casos) acariciar las dunas e intentar no hundir, o hundir lo menos posible nuestra pisada ya que el desgaste de energía sería muy grande y nuestras fuerzas se verían perjudicadas a corto plazo.

 

¿Fácil verdad? Además hay que añadir el peso de nuestra mochila… ¿8, 9, 10 kilogramos? Exigente y muy duras las pruebas en desierto. Para mí, de las más exigentes que hay en el mundo… meterte en una competición en el desierto… cuidado.

Las zapatillas que elijamos no deben de ser excesivamente técnicas; una zapatilla de trail running con taco mixto, que agarre bien, lo más transpirable posible y que estén bien reforzadas para toda la aventura que le vamos a meter; que en su interior sintamos la comodidad de sujeción pero a la vez que nuestro pie se expanda completamente (comodidad 100%), llevar uno o incluso dos números más de nuestro pie habitual ya que el calor hará que nuestros pies se hinchen más de lo normal y entre otros factores, proteger nuestras uñas y nuestra piel de las rozaduras (heridas y ampollas).

El uso de las polainas juega un papel fundamental en el desierto ya que nos va a dar una alta protección sobre la arena fina del desierto; buscar en el mercado polainas con un tejido muy transpirable y elástico a la vez de resistente ante el desgarro y las abrasiones.

Las sujetaremos a las zapatillas mediante unos velcros, pero cuidado… no utilizar pegamentos ni colas de contacto, que por muy buenos que sean, la arena, el movimiento, el calor… acabará por despegarse y eso si que sería un gran problema.

Así que lo mejor es acudir a tu zapatero de confianza y que aunque parta unas cuantas agujas, las cosa a las zapatillas. Aquí me detengo en comentar que no todas las zapatillas del mercado se pueden coser el velcro, ya que los adornos que puedan traer en la zona de atrás del talón tipo protección, sujeción o simplemente decoro estético no serán válidas.

Deben de ser unas zapatillas que en su totalidad de su perímetro están “lisas” de adornos para que la aguja pueda entrar sin dificultad y asegurar el velcro.

 

ZAPATILLAS PARA LA NIEVE: CRAMPONES Y RAQUETAS

 

Cada año en nuestro país son muchas las personas que se lanzan a correr sobre la nieve. En otros países correr en este terreno está muy arraigado, pero en el nuestro como cualquier deporte de invierno van ganando más adeptos.

Tan solo hay que echar un vistazo en el calendario anual de competiciones sobre nieve y el aumento en este tipo de pruebas. Y es que los corredores de trail, entre otros, son los que no quieren dejar de correr en invierno y hacer un “stop” en su preparación, ya que en primavera o verano tienen sus objetivos a la vuelta de la esquina; las montañas están nevadas, imposible correr a veces, pero dotados con un buen material tipo raquetas, esquís, crampones, bastones, etc. podemos sacar muy buenos entrenamientos.

Antes de nada, debemos saber que correr sobre la nieve es completamente distinto a todo lo que podamos haber hecho en lo que se refiere a carrera. El gasto energético se multiplica por unos cuantos números por la dureza y exigencia del terreno… terminar agotado muscularmente no es muy complicado ya que nos vamos a encontrar zonas donde se nos hunda el pie 10, 20, 30 cm…o incluso llegar hasta la rodilla y cadera (aconsejable aquí el uso de raquetas).

Muy importante es saber donde vamos a ir a practicar esta actividad, las características del terreno, las variables que nos podemos encontrar… todo esto lo podemos resumir en experiencia y un buen material deportivo.

 

IMPORTANTE: ¡CUIDADO CON EL HIELO!

 

Paisajes espectaculares sin duda alguna, pero será requisito obligatorio llevar con nosotros un buen calzado acompañado de unos buenos crampones de running o al menos zapatillas con clavos incorporados, bastones, mochilas, un buen equipo de frio como la ropa térmica, pantalones y chaquetas transpirables, unos buenos calcetines, guantes, etc… que será nuestro seguro de vida para poder disfrutar de esta actividad al 100%.

Las zapatillas de trail son las más aconsejadas para este tipo de terreno, ya que por el taqueado que tienen en la suela, nos aportarán un mejor agarre y tracción en este medio blando y escurridizo.

¿Zapatillas impermeables o no? Si nos decantamos por una zapatilla impermeable para que nuestro pie se conserve seco y caliente, asegurarnos que tenga un alto grado de transpirabilidad. La mayoría de las marcas que hay en el mercado trabajan con la capa impermeable Gore-Tex, la más conocida. Cierto es que, a veces, dicen algunos corredores, que “no sirve de nada” ya que metidos en agua y nieve, el tobillo queda expuesto y vulnerable… por lo tanto esta membrana de poco servirá.

Para solucionar este problema, existen en el mercado unas pequeñas polainas que van a proteger la zapatilla y se unen al tobillo aislando el pie totalmente del exterior o como veremos a continuación, zapatillas con una caña más alta (a modo de polaina), ya incorporada, y que protegerá igualmente nuestro pie y tobillo en su totalidad.

 

Y si al final nos decantamos por zapatillas no impermeables , que no cunda el pánico… llevar un ritmo de carrera constante aunque se nos moje la zapatilla, nos asegura que con el impacto del pie en el terreno, éste permanezca caliente. Lo malo es parar durante un tiempo prolongado, entonces aquí si que sentiremos el enfriamiento del pie. Para solucionarlo, ya que llevamos en nuestra mochila unos calcetines secos de recambio, podemos hacer dos cosas: una, cambiarnos y al menos tener por momentos la sensación de volver a tener el pie seco, o dos: hemos parado, el pie se ha enfriado… pues ¡corre! verás como en poco tiempo el pie, fruto del impacto, vuelve a coger temperatura.

Pero elegir una buena zapatilla no vale de nada si en lo que primero que fallamos es en la elección de los calcetines; debemos reforzar el aislamiento térmico del pie ya que si o si, nieve y frio están asegurados.

Correr en la nieve, de forma similar a la arena en el desierto, es una superficie poco agradecida para la “energía y tracción de nuestra pisada” y por tanto hace que perdamos bastante eficacia en cada impulso. Debemos de ser constantes y progresivos en nuestros apoyos si no vamos a ver que nuestra frecuencia cardíaca aumentará notablemente, el gasto energético será mayor y por lo tanto el cansancio muscular va a ir apareciendo y mermando nuestro rendimiento físico.

Seguir huellas, si las hay, romper lo menos posible el manto, provocar una compactación más regular que ofrezca mejor reacción ante nuestro impulso, saber leer el terreno… si las subidas son sufridas, en las bajadas toca disfrutar ya que el terreno blando será un fiel aliado y amortiguador de nuestras pisadas, llegando a alcanzar ritmos de carrera elevados.

 

LOS CRAMPONES

 

RUNNING: No todos los crampones son válidos para la actividad que estemos realizando diferenciando que, los microcrampones son para uso en llano y su utilidad en una pendiente bastante pronunciada de nieve dura o congelada es casi nula. Se inventaron para andar por la calle en los pueblos en los días de fuerte nevada y sirven para poco más; en algunas pruebas con sendas, “pueden ser útiles”, pero en diferentes pruebas donde el terreno y las condiciones son más duras, es prácticamente como ir sin nada.

En muchas competiciones deportivas, donde tenemos que portar material deportivo , nos centramos muchas veces en llevar el mínimo material necesario y obligado por la organización prestando mucha más atención al peso que a nuestra seguridad, es decir, damos preferencia a llevar menos gramos de peso para llevar en la mochila, que pensar si en algún tramo específico deberíamos de tener un material más “potente” y más eficaz, que nos proporcione seguridad y sobre todo salvaguardar nuestra integridad física.

 

Seguridad y peso de material, a veces, no están unidas de la mano…finalmente tendremos que ser evacuados por motivo de lesión, no disfrutar realmente de la actividad, perder tiempo y posiciones durante la competición por no llevar quizá, 300 gramos más de peso en nuestra mochila…¿merece la pena?.

Existen modelos de crampones para el running en el mercado que se sitúan en un término medio, no llegan a ser los crampones completos de alpinismo, ni tampoco los microcrampones nombrados anteriormente.

Son crampones para zapatillas, preparados para ser utilizados y ajustados como un guante y usados puntualmente para las botas de trekking, en zonas no muy complejas pero que requieren de un agarre extra.

Su poco volumen, rápida colocación y alta versatilidad lo convierten en una de las mejores opciones para correr en montaña sobre nieve y otros terrenos resbaladizos. Se adaptan a la perfección a las zapatillas de trail, normalmente disponen de 10 puntas de acero templado, 6 adelante y 4 atrás, y en otros modelos 2 puntas más colocadas en una puntera móvil que bascula en subida con respecto al resto del crampón gracias a dos bisagras adaptándose a la flexión de la puntera de la zapatilla.

El peso suele rondar entre los 250 y 300 gramos. Su sistema de fijación está fabricado con material elástico siliconado y su forma en la parte inferior evita la acumulación de nieve; dispone de una cinta de regulación con velcro y en algunos modelos, un pequeño bolsillo para transportar objetos.

 

MONTAÑISMO Y ALPINISMO:  son un elemento indispensable ya sea una escalada invernal, un trekking por montaña de media altura muy sombría en la que haya que atravesar neveros helados en el camino, etc. y que conociendo el terreno donde nos vamos a mover, utilizaremos los mejores que se adecuan a la actividad.

 

Las puntas del crampón: será el elemento más importante a la hora de elegir este material, a mayor número de puntas, mayor agarre y estabilidad, a la vez mayor peso, y su número, marcará si es el más apropiado para una actividad u otra.

  • 6/8 puntas: hablamos de senderismo con algún cruce de neveros.
  • 10 puntas: travesías, trekking poco técnico o poca pendiente.
  • 11/12 puntas: para los diferentes grados de alpinismo, escalada en hielo o Dry-Tooling (escalada con crampones y piolets).

Las puntas delanteras: pueden ser una o dos, permiten fijarnos de cara a la pendiente. Su longitud puede ser influyente, de tal manera que unas puntas de mayor longitud nos permitirá atravesar nieve o hielo blando para alcanzar mayor profundidad y agarre, mientras que a menor longitud requerirá menor esfuerzo a la hora de clavarlas en hielo más duro, así como mantenernos más pegados a la pared.

Según el desnivel, las puntas pueden estar algo más inclinadas hacia el suelo, pero si la pendiente tiene mayor desnivel, necesitaremos que las puntas estén casi paralelas a la suela de la bota para así poder clavarlas con facilidad y no doblarlas o partirlas con la nieve o el hielo. Nunca estaría totalmente paralelas, ya que el metal se fatigaría en exceso y cedería.

 

  • Puntas delanteras planas: al tener una superficie más ancha, son mejores para nieve blanda y terrenos polivalentes. En nieve dura o hielo será más difícil clavarlas y conseguir que no se salga, por lo tanto mejor utilizarlas en travesías o trekkings.
  • Puntas delanteras en sierra: terminadas en forma dentada en su parte inferior para clavarse más fácilmente en la nieve o hielo duro de una manera perpendicular. Normalmente las podemos encontrar en monopunta y desmontables, por tanto se utilizan en escalada en hielo o Dry-Tooling.
  • Puntas delanteras en T: una combinación de las dos anteriores ya que en su punta la superficie es estrecha con forma de sierra, y a medida que vamos acercándonos al esqueleto del crampón, la superficie se va ensanchando. Por lo tanto, no se comportarán al 100% en ninguna de las situaciones anteriores.
  • Puntas posteriores (2): son verticales, ligeramente orientadas hacia delante para ayudar en su función a las puntas delanteras permitiendo mantener la estabilidad en la pendiente.
  • Puntas laterales (3 y 4): nos darán estabilidad y agarre en las travesías laterales.
  • Puntas traseras (5 y 6): asegurarán nuestra bajada, permitiendo que se apoye completamente el talón del pie en la nieve para no deslizarnos hacia abajo.

 

EL ESQUELETO DEL CRAMPÓN

 

  • Crampones flexibles o articulados: construidos en dos partes unidas por una articulación o barra ajustable para ajustar el tamaño del crampón a cualquier bota. Ésta barra la podemos encontrar fabricada con material más rígido para así utilizar este tipo de crampón en actividades más exigentes como escalada en hielo y alpinismo; la barra ajustable se puede fijar a una u otra distancia mediante una o dos filas de perforaciones con topes o tornillos. La primera nos permite modificar su longitud y la segunda nos dará más estabilidad en la fijación de las partes.
  • Crampones rígidos o en caja: construidos en una sola pieza proporcionando mucha estabilidad para la escalada en hielo, pero muy incómodos en trekking con poco desnivel ya que no permite que la bota se moldee al paso del pie.
  • Crampones técnicos: integrados en la propia bota para actividades muy exigentes.

LAS FIJACIONES DEL CRAMPÓN

 

  • Correas: orientados a pequeños trekkings y ascensiones poco técnicas, es el sistema más antiguo y el más polivalente ya que permite ajustar el crampón a casi cualquier bota. Consiste en una cinta que desde la parte posterior del crampón pasa a la parte delantera a través de una anilla, vuelve a la parte posterior y finalmente rodea el tobillo. Tiene un pequeño inconveniente ya que esta fijación no es tan firme como el resto de fijaciones, lo que puede hacer que en mitad de la travesía, el crampón se mueva y tengamos que reajustarlo de vez en cuando.
  • Semiautomáticos: orientados para trekkings técnicos y en escalada en hielo no muy exigente, constan de una talonera que fija la bota y una punta de plástico similar a la que encontramos en las correas. Al contrario que las correas, son más cómodas de colocar y tienen muchas más prestaciones ya que se pueden utilizar tanto en botas rígidas como semirígidas…con el inconveniente de que si la bota no está preparada para ser cramponable (parte posterior de la suela) pueden llegar a salir y no ajustar correctamente.
  • Automáticos: orientados para trekkings técnicos y escalada en hielo, constan de una talonera al igual que los semiautomáticos, y en la punta una barra metálica. Rápidos, cómodos de colocar y ser los que se fijan más firmemente a la bota, se pueden utilizar tanto para botas rígidas como semirígidas aunque las botas, en este caso, deben de venir preparadas para este tipo de crampones con sus refuerzos tanto en la parte posterior como en la delantera de la suela.

LOS ANTIBOTS

 

Conocidos como los ABS o antisnow, son pequeñas piezas de plástico o látex que se colocan en la parte inferior del crampón para evitar que la nieve se quede adherida y se formen unas “botas de nieve”. La superficie suele ser lisa o con relieves para facilitar la caída de la nieve y que no se acumule. Fijada con remaches, pestañas o anillas y quedar lo más fijo al crampón para que no moleste al caminar.

 

MATERIALES: CONSTRUCCIÓN DEL CRAMPÓN

 

El material más usado es el acero, duro, resistente, y que para aumentar su resistencia se e añaden otros compuestos como el cromo, níquel o molibdeno. Es pesado si, pero será nuestro seguro de vida en situaciones extremas.

El otro material que podemos encontrar es el aluminio, más ligero que el acero pero con menos dureza. El problema es que tienden a romperse antes de doblarse en esfuerzos grandes, por lo que se usan en zonas no muy técnicas y en terrenos no muy exigentes para aprovechar, entre otros aspectos, s

u poco peso.

 

EL AJUSTE DE LA BOTA

 

Tenemos que conseguir que nuestro crampón, tanto la puntera como el talón, queden perfectamente adaptados y ajustados a la bota, sin que apenas se mueva, con la suela de la bota bien unida a la base del crampón.

Cuando vayamos a comprar unos crampones, sería conveniente acudir a la tienda con nuestras botas y explicar que actividad vamos a realizar, condiciones y el terreno donde nos vamos a mover, su dificultad, etc. ya que así podrán aconsejarnos unos crampones u otros, o quizás unas botas más apropiadas para las actividades.

No siempre un crampón es “universal” para todo tipo de botas.

LAS RAQUETAS DE NIEVE

 

Cuando la nieve hace acto de presencia y nos resulta imposible correr por la montaña, es el momento de utilizar las raquetas de nieve. Las actuales distan de las famosas raquetas de nieve de madera, fabricadas con materiales muy ligeros (carbono), resistentes y flexibles, con unas fijaciones que se adaptan a cualquier zapatilla o bota.

Nuestra experiencia nos dirá qué cantidad y calidad de nieve se nos presenta o incluso la existencia de hielo, ya que el uso de las raquetas, por ejemplo, no sustituyen a los crampones clásicos, aunque éstas tengan puntas metálicas a modo de “crampón”, sin olvidarnos que, si la nieve está demasiado blanda, la raqueta se hundirá igualmente. (no olvidar el uso de unas buenas polainas).

Las raquetas de nieve son el deporte de invierno que más adeptos ha conseguido en los últimos años. Aunque existe una técnica, no requieren un aprendizaje demasiado exhaustivo para iniciar alguna actividad fácil y divertida.

A la hora de elegir el modelo, hay que tener presente un aspecto importante; cada raqueta está especialmente diseñada para su utilización según orografía, tipo de nieve y su utilidad.

Con respecto a las botas, cualquiera que incorpore una membrana impermeable y transpirable siempre que permita la adaptación de crampones. Dependiendo de la competición, travesía de uno o varios días, las horas que vamos a pasar realizando la actividad, terreno, temperatura, etc. elegiremos unas botas u otras.

SISTEMA DE FIJACIÓN DE RAQUETAS

 

  • Universal: la atadura se realiza por medio de correas que incorporan  casi todos los modelos permitiendo así utilizar cualquier tipo de bota.
  • Automática: además de ser el sistema más rápido, es más seguro, ya que a una mordaza trasera, la bota queda unida a la fijación sin riesgo de que se salga de la raqueta. Aún así, tras varias horas de travesía no está demás que comprobemos la sujeción, y reajustar, ya que puede perder firmeza y aparecer algo de holgura.
  • Step-in: ésta fijación integrada para el calzado automático ha sido una revolución para el calzado del trail running sobre la nieve. Permite eliminar la placa de sujeción y las bandas de anclaje de la raqueta, ya que la misma suela puede realizar esta función, reduciendo así el peso. Su anclaje es rápido y la sujeción con respecto al pie es perfecta, gracias a los dos pivotes laterales de la raqueta. (existe la posibilidad de insertar un eje en el interior de las suelas de las zapatillas deportivas).

 

TIPOS DE RAQUETAS: CLASIFICACIÓN

 

  • Raquetas de paseo: las que menos se hunden en la nieve, no suelen incorporar crampones por lo que resulta “algo peligroso” si las utilizamos para terrenos más técnicos y dificultosos. Excursiones por pistas forestales, valles, terrenos suaves, es decir, sin mayor complicación que no sea disfrutar e ir algo seguros.
  • Raquetas técnicas de montaña: las más polivalentes. Aunque se hunden algo más que las de paseo, son las más efectivas a la hora de traccionar y progresar en muchos tipos de terreno. La mayoría se estrechan por la zona central para evitar que nos pisemos una raqueta contra la otra y realizar así el paso más natural. Incorporan unas puntas metálicas a modo de crampones fijos y una uña delantera móvil. Éstas puntas impiden resbalar en la nieve endurecida pero al mismo tiempo permiten “patinar” sobre la nieve blanda deslizándose y adaptando la pisada de la raqueta al terreno. Algunos modelos poseen, en vez de puntas metálicas, perfiles dentados o grips; otros, la posibilidad de acoplar cuchillas de aluminio parecidas a los que se utilizan en los esquís de travesía. Muy importante: elegir un modelo que tenga un alza para reducir el efecto de pendiente y ahorrar energía en nuestras piernas en las subidas. Existen con una o dos posiciones, algunas con la punta del bastón, se pueden levantar sin necesidad de agacharse.
  • Raquetas de competición o running: diseñadas para correr en nieve compacta al ser las más ligeras y alargadas, permitiendo el movimiento normal de la carrera. Necesitan de un calzado automático o de la adaptación de unas zapatillas deportivas.

 

BOTAS DE MONTAÑA: SENDERISMO Y TREKKING

 

Existe tanta variedad de calzado en el mercado adecuada para la práctica de esta actividad como la variedad de terrenos y tipos de trekking que podemos llegar a encontrarnos.

Desde una travesía de varios días con diferentes tipos de terreno, zonas de baja y media montaña, hasta una ruta sencilla de senderismo de pocas horas y de caminos relativamente fáciles dependerá así nuestra elección del calzado. Debido al terreno que nos vamos a encontrar, meteorología, orografía, el peso que debamos portar, nuestra forma física, etc. nuestro calzado deberá cumplir una serie de requisitos acorde a nuestras necesidades.

 

¿zapatillas, bota media, bota alta?

 

Las zapatillas de trekking: son muy cómodas, ágiles y ligeras, con sus ventajas e inconvenientes, ¿podríamos incluir las zapatillas de trail running?…bueno si y no, por comodidad y características son parecidas, pero las zapatillas de trekking tienen la particularidad de que en su caña suelen ser un poco más altas y subir justo hasta debajo de los maleolos apoyándose sobre ellas, permitiendo mayor sujeción de tobillos (menos que una bota claramente), pero al fin y al cabo, protección en una palabra.

Claramente, y dentro de esa comodidad como “zapatilla”, incorporan protecciones tanto en la parte frontal, como laterales y posterior (talón) y una suela adaptada y adecuada para la montaña en relación al taqueado que incorpora. Pero cuidado, debemos de tener especial atención ya que este tipo de calzado no es apto para todo tipo de terreno y situación.

Debemos saber que al contrario que una bota, la zapatilla no nos dará tanta sujeción al tobillo. En terreno fácil no nos preocupa, pero al meternos ya en terrenos más técnicos o que después de un largo día, de tantas horas caminando sobre nuestros pies, quizá el soporte que nos puede dar una bota, es completamente diferente y seguro que la echaríamos de menos por momentos.

Esa falta de energía después de tantas horas o la aparición de la fatiga muscular, además, si sumamos que debemos cargar con una mochila otras tantas horas…la elección del calzado no dependerá únicamente del terreno sino también de nuestra condición física. Olvidar por momentos el material que llevan nuestros compañeros de ruta, porque lo bueno para ellos, quizá no sea lo más aconsejable para nosotros según nuestras características.

Las botas: son menos ligeras y menos “ágiles”, pero la protección es  mucho mayor, dando mucha más sujeción a nuestro pie, con las diferentes alturas de la caña que no sólo protegerá nuestro tobillo, sino que nos protegerá de barro, lluvia, nieve, humedad, el paso por la vegetación, o cuando portemos mochilas pesadas.

Elegir unas botas de caña alta o caña media, ésta última, será una gran elección para cualquier terreno, es decir, la caña media es un buen todo terreno si no podemos disponer de dos modelos.

Sin olvidar como parte muy importante, incluso más que el calzado, es la elección de unos buenos calcetines; de nada nos sirve llevar la mejor bota del mercado si no llevamos unos calcetines adecuados ya que van a estar en contacto directo con nuestra piel, preferible con costuras planas o sin costuras para evitar erosiones cutáneas, que ajuste perfectamente, y que nos garantice, en su composición material, la evacuación del sudor y la regulación térmica de frío y calor.

Uno de los aspectos a tener en cuenta para elegir nuestras botas, será la seguridad que nos proporcione tanto en el agarre en diferentes situaciones, protección ante golpes y roces, la meteorología, que nos permita cargar una mochila con peso, etc para  ir seguros en todo momento en un terreno complejo en la naturaleza.

A veces hablar de seguridad es sinónimo de sacrificar nuestra comodidad; cómodos tenemos que ir si, pero una bota no es comparable con una zapatilla en lo que refiere a comodidad ya que su  composición, partes rígidas, refuerzos, etc no los podemos evitar ya que están diseñadas para proteger nuestra integridad física ante situaciones o riesgos según la actividad que estemos realizando.

Hoy en día la fabricación de las botas, no tienen nada que ver con las botas que se fabricaban hace años; teníamos que domarlas, y sobre todo sentir esa dureza del calzado nuevo que llegábamos a veces a pasar malos momentos, es decir, un verdadero sufrimiento. Hoy en día las botas son de igual o superior comodidad a la de una zapatilla, no hacen daño y se ajustan como un guante a la primera de cambio.

La seguridad tiene que ser siempre el factor más importante que motive nuestra elección; algunos profesionales dan más “importancia” a la rapidez, comodidad y poco peso del material para afrontar una práctica deportiva…pero no nos olvidemos lo que son, profesionales, y que a diferencia de nosotros no estamos ni a ese nivel de exigencia física ni de material, y seguro que nuestras actividades o manera de ver una practica deportiva es totalmente diferente a como la ven ellos. 

La protección que nuestras botas deben de llevar en la puntera con una goma reforzada que proteja nuestros dedos, una talonera para la parte trasera del pie, las protecciones laterales y el empeine, etc. es sinónimo de gran seguridad ya que pasos por laderas, diferentes pendientes, subidas empinadas o bajadas técnicas donde tengamos que confiar en nuestros pies y nuestro calzado, seguro que así las salvaremos con total seguridad y confianza.

Sin olvidar que es muy probable que con más o menos peso dependiendo de la actividad, como una ruta cómoda con algún tramo algo más complejo, pasando por expediciones de montaña o travesías de varios días donde tengamos que portar nuestro equipo pesado, llevaremos una mochila de diferente capacidad; con esto quiero decir que, movernos libremente sin mochila es totalmente diferente a moverse, pisar, desplazarse, subir, bajar, salvar algún paso delicado, etc. con mochila.

Nada más peligroso para nuestra integridad física que un desequilibrio en la montaña; nuestra seguridad irá estrechamente ligada a la estabilización que nos proporcione nuestro calzado.

Otro aspecto a tener en cuenta es el agarre que nos proporcione nuestras botas. Hablamos del taqueado de la suela que nos une al terreno que estemos pisando como el barro, superficies secas, arenosas, terreno mojado, compacto o suelto, nieve, barro, etc. La multidireccionalidad de los tacos nos permitirán subir eficazmente, no resbalar, realizar pasos en laderas con confianza y garantías, o bien, frenar en los descensos y estabilizar nuestra posición.

En el mercado podremos encontrar que numerosas marcas de reconocido nombre, confían en las suelas Vibram y sus diferentes modelos para armar los calzados; otras suelas como Contragrip, Stealth, Asics, etc. todas ellas con total garantía.

Dejo para último apunte, y no por ello menos importante, la transpirabilidad e impermeabilidad del material deportivo de montaña y en concreto del calzado; el binomio transpirabilidad – impermeabilidad es factor indispensable en nuestra elección.

Tenemos que ir cómodos, secos, evitar que se nos recaliente nuestro pie y para eso necesitamos que nuestro calzado transpire. Y por otro lado, necesitamos ir protegidos contra los elementos como pueda ser barro, agua, cruzar ríos, prados con vegetación húmeda del rocío, charcos, etc.

El calzado con membrana solucionará este problema, pero no nos olvidemos que el grado de transpirabilidad que tienen no lo es tanto como un calzado que no posea dicha membrana. Creo que sabemos que nuestros pies son el “termómetro de nuestro cuerpo”; unos pies secos, calientes y bien protegidos podemos afrontar horas y horas de aventuras en terrenos muy complicados…por el contrario, si nuestros pies están fríos, mojados y poco protegidos, es cuestión de horas o incluso minutos que tengamos que dar media vuelta y nuestra aventura habrá terminado.

BOTAS DE MONTAÑA: ALPINISMO

 

El calzado técnico de montaña tiene que cumplir varios requisitos: que sean cómodos, nos protejan de las diferentes situaciones que vamos a someternos, que nos proporcionen seguridad y a la vez estabilidad en diferentes terrenos y que cubran nuestras necesidades.

Es muy importante que nuestro calzado sea cómodo ya que nos proporcionará un mayor disfrute de la actividad sin riesgo a rozaduras, ampollas, etc. en general, que nos haga daño…unido a estos aspectos, apoyaremos mal y nos hará ir inseguros en la pisada, penalizándonos técnicamente y aumentando la posibilidad de accidente.

Es normal que nuestras sensaciones son mucho más cómodas al ir con unas zapatillas, o con unas botas flexibles a unas rígidas; pero cada situación y/o actividad requiere un tipo de calzado, ya que si debo de elegir una bota rígida, intentaré buscar el modelo, que con las prestaciones requeridas, más cómodo me haga sentir.

Independientemente de la bota que elijamos, la seguridad debe de ser siempre el factor más importante para motivar nuestra elección.

 

BOTAS SEMIRÍGIDAS ó RÍGIDAS

 

Entendemos por rigidez a la suela de las botas; para un montañismo no tan técnico suelen ser botas semirígidas, y las empleadas para un montañismo más técnico, es decir, alpinismo puro y duro, son las botas rígidas.

Por otro lado, la parte superior de las botas de montañismo y alpinismo son auténticas corazas que nos protegen de los golpes, la caída de las piedras, es decir, parecidas en sus prestaciones a una bota de seguridad de trabajo, con la salvedad y con los cambios de hoy en día, a que hayamos pasado de unas botas muy voluminosas y pesadas a utilizar diferente material como Kevlar, PU y otros, disminuyendo en gran medida el volumen o el peso sin perder resistencia.

 

BOTAS SEMIRÍGIDAS

 

Son las más adecuadas y utilizadas para el montañismo en las tres estaciones como Primavera, Verano , Otoño y, a veces, en Invierno cuando las ascensiones que realicemos no toquen zonas técnicas.

Su suela nos permite hacer buenas travesías por montaña, dándonos esa “semirigidez” a la bota para conseguir el apoyo y la estructura necesaria para sentirnos protegidos y equilibrados en diferentes zonas más complejas como algún paso por nieve, pedreras, aristas poco transitables, etc. incluso portando peso en nuestra mochila.

Siempre llevan una suela cramponable semiautomáticamente, pero cuidado…porque entrar en terrenos más técnicos como escaladas en hielo, corredores con cierta dificultad, etc. tendremos que pasar ya al siguiente nivel de bota mucho más rígida (alpinismo).

BOTAS RÍGIDAS

 

Necesarias para alpinismo invernal, realizar escalada en hielo, ascensiones y expediciones con nieve, corredores… cramponables normalmente, automáticamente y con la total rigidez de su suela, dando así la seguridad y protección necesaria para el alpinismo.

Uno de los mayores “problemas” de este tipo de botas a lo largo de la historia, es la incomodidad que presenta a la hora de caminar, aproximaciones, etc. ya que es una bota voluminosa y con poca flexibilidad; en los últimos años con las innovaciones y los avances tecnológicos aplicados al material técnico deportivo, ésta incomodidad  es mucho menor debido a las mejoras en toda la estructura de la bota (caña más flexible, curvatura de la suela, material de fabricación, etc).

Pero…¿qué es el cambrillón? Es un elemento no visible en la suela de la bota; las botas de alpinismo poseen un cambrillón completo totalmente rígido e indeformable. La flexibilidad de los cambrillones suele ir del 1, como más flexibles, al 5, como los más rígidos.

Anteriormente el cambrillón se fabricaba en acero, muy rígido sí, pero muy pesado. Actualmente se fabrica de PU (Poliuretano), fibra de vidrio o incluso en carbono con una total rigidez y un peso mínimo.

Éste es uno de los avances que ha permitido disminuir el peso de las botas casi 500 gramos, aumentando la seguridad de la persona por menor cansancio acumulado.

Botas rígidas dobes: son aquellas botas que poseen un botín interno extraíble, donde su protección térmica es su mayor ventaja, pero en algunos modelos de bota, su gran volumen y peso dificultaba en la práctica de alpinismo más técnico. Una de las innovaciones de este tipo de bota, sería que además de la carcasa y el botín, llevan una polaina integrada.

Botas simples: las más usadas en la actualidad para la práctica de alpinismo, ofreciendo una gran protección con un peso bastante ligero, un menor volumen-peso y la comodidad, como una de las características más importantes de este tipo de botas.

Otra característica es que son calientes, gracias a las capas internas que posee; en los últimos años se están diseñando modelos técnicos con polaina integrada, recomendadas para el frio invierno…pero cuidado, meternos ya en expediciones o condiciones de frio extremo, pueden quedar “cortas”, por lo que es recomendable utilizar una bota doble como comenté anteriormente.

Hoy en día, al ser este tipo de botas muy utilizadas en alpinismo, los estudios realizados y el avanzado material que se utiliza para la elaboración de una bota rígida, flexible a la vez para garantizar una perfecta adaptación al terreno donde nos encontremos, sin olvidar la rigidez y estabilidad necesaria, podemos encontrar botas simples rígidas, pero con la zona del tobillo más flexible y fina, con tensores para dar estabilidad, muy adaptables a situaciones de hielo, alpinismo técnico, terreno mixto, etc.

 

CONCLUSIONES FINALES

 

Recordar que una planificación de objetivos y recorridos para realizar cualquier tipo de actividad en la montaña es necesaria. Y a su vez, elegir el material deportivo que vayamos a necesitar acorde con las características del terreno, climatología etc. que nos vayamos a encontrar.

Que el material técnico es caro…sí, pero es un seguro de vida y garantía de éxito ante diferentes situaciones; lo barato sale caro ya que tendremos que invertir de nuevo dinero en otro tipo de calzado y sobre todo, más que caro, carísimo si hablamos de nuestra integridad física; no haber invertido en su momento en este tipo de material o en este otro no nos hará disfrutar de la actividad y en casos extremos, serias e irreversibles lesiones en nuestro cuerpo.