Todo pasa y todo llega… al final llegó: en mi agenda deportiva tenía apuntada esta prueba como una de las grandes aventuras que iba a poder vivir.

Nunca había estado en el Desierto del Sahara; había visto miles de vídeos, reportajes, noticias sobre esta prueba… y cumplió todas las expectativas.

Con la buena o la mala suerte para algunos, que la organización hizo de esta edición la más larga de la historia con un total de 750 kilómetros en 6 días de competición donde trazaríamos una primera parte montañosa en la zona del Atlas y continuar bajando hacia las dunas del Erg Chebbi. Las etapas se desarrollaron así:

 

  • 1ª – MIDDELT – MIDDELT 120 km y 2.134+
  • 2ª – MIDDDELT – GOURRAMA 135 km y 2.421+
  • 3ª – GOURRAMA – BOUDNIB 149 km y 1.134+
  • 4ª – BOUDNIB – ERG CHEBBI 119 km y 471+
  • 5ª – ERG CHEBBI – MERZOUGA 112 km y 444+
  • 6ª – MERZOUGA – MAADID 75 km y 330+

 

Antes de llegar a la prueba, fueron cuatro meses y medio de preparación en el que el entrenamiento se basaba en un 70% bici de carretera y el otro 30% con la bici de montaña, además de sesiones de fuerza en gimnasio, core, natación para soltar patas y listo.

Sesiones de bici de carretera infernales, puertos y más puertos de montaña aquí en Madrid llegando a hacer en mi semana de pico máximo una tirada larga con cinco puertos de montaña míticos de Madrid: Navacerrada, Navafría, Canencia, Morcuera y Cotos… destrozado.

Pensé que para una mejor aclimatación antes de la prueba y tocar zonas de dunas con la bicicleta, me escapé una semana a Fuerteventura, en concreto en la zona de Corralejo, en el Norte de la isla, sacar esos entrenamientos por las arenas, para coger sensaciones, tocar el terreno con la bici en eso de pedalear sobre las dunas… y la verdad que es bastante duro.

Así que en menos de lo que pensaba, me planté allí en la TITAN DESERT con la idea de terminar, por supuesto, la prueba y disfrutar lo máximo posible del lugar que iba a estar.

Días de muchísimo calor con temperaturas que llegaron a alcanzar los 50 grados; por la noche y sobre todo en la zona del Atlas, frío, mucho frío para dormir. Recuerdo las tres primeras noches en zona de alta montaña durmiendo con forro polar, pijama térmico, gorro…

Dormíamos en “HAIMAS”, es decir, cuatro/seis palos que sujetan una gran manta por encima, una alfombra con un colchón y unas mantas para arroparte… así que muy divertida la experiencia en “haimas” cuando no se producían las típicas tormentas de arena por la noche.

Pensabas que no era para tanto, pero era amanecer y tenías arena donde menos te lo imaginabas: te sacudías el cuerpo, las ropas y eras parte del desierto seguro.

El segundo día era la denominada “etapa maratón”: dormiríamos todos en un haima en común, deberías portar el día de la salida con el saco de dormir y la colchoneta para dormir, la comida de la etapa y la de la etapa siguiente, además de todo el material de mecánica de bici por lo que pueda pasar, ya que en esta etapa de dos días no te permiten recibir ayuda externa en ningún aspecto salvo atención médica.

Las etapas eran largas en distancia, duras en zonas de montaña con grandes picos de subida… y pensé que en el desierto había arena, pero tanta arena hay como piedras por el camino.

Piedras como filos, piedras y más piedras donde lo que más sufría era tu culo (recordaba vídeos donde los participantes estaban constantemente de pie en las bicicletas en las bajadas… ya lo entendí…había que proteger tu culo lo máximo posible… y mi culo lo sufrió), y tus manos con el traqueteo constante por el terreno (recuerdo un participante que en una etapa llegó a perder la sensibilidad de unos de los dedos de su mano)… la TITAN DESERT en una palabra.

Para el tercer día ya avisaban que el 35% de los participantes había abandonado. Era normal: dureza, más dureza y las cosas se iban complicando cada vez más… tu cuerpo fatigado, machacado por el calor abrasador, día tras día, va pasando factura.

Las piernas van perdiendo fuerza y no te das cuenta, deshidratación y cansancio acumulado… pero NUNCA RENDIRSE.

Recuerdo como una gran experiencia vivida la etapa por el paso de las dunas: ves a todos los corredores cargando con sus bicis o empujando de ellas mientras pasas al lado de una manada de camellos… imposible pedalear.

El paisaje en las dunas del desierto es una de las cosas más impactantes que he visto en mi vida… te deja sin palabras. Los colores, el silencio que se escucha, lo inhóspito del lugar… ¿cómo pueden vivir aquí personas? Sí, viven… sobreviven día a día.

Para ellos un día de su vida es un día más que vivir, que permanecer, que estar… siempre he aconsejado este tipo de pruebas a muchas personas.

Las llamo “pruebas donde el ser humano recibe una gran cura de humildad“, y vuelves a casa con otros ojos y otra manera de ver todo lo que tienes, lo que te rodea… el simple gesto de abrir el grifo de tu casa y tener agua, poder bañarte, poder comer, poder descansar en un lugar confortable… las cosas a las que no damos importancia, que son lo cotidiano en nuestro día a día y no prestamos atención. Por favor, venid al desierto… cambiará tu vida.

Pasas por pueblos en ruinas y de repente, parece que debajo de las piedras, resurge la vida; recuerdo pasar por un poblado, casas derruidas, soledad, tremenda dureza ante mis ojos… paré en un pozo para poder echarme agua y poder refrescarme de los más de 50 grados de temperatura, y de repente el poblado cobrar vida.

Se acercaban a ti, ¡¡como no les ibas a dar lo que llevabas!!… al menos lo que llevaba encima (una barrita energética) y sientes querer darles más pero no lo tienes… solo tienes una bicicleta que te va a llevar hasta la meta y unos bidones de agua para poder hidratarte…las barritas… ya comeré cuando llegue pensé. Mejor dárselo a esta gente tan necesitada.

El último día, ¡vuelas! Deseas llegar a meta y terminar esta gran aventura y poder recoger tu piedra de granito como trofeo y tu maillot de FINISHER.

Gran aventura vivida en el Desierto del Sáhara. Me gustó tanto la experiencia que decidí afrontar el siguiente reto en el desierto, pero esta vez corriendo en la famosa Marathon des Sables. Apuntada quedaba.

 

Finisher TITAN DESERT 2014