Si querían hacer una prueba de las más duras del año a nivel internacional, creo que lo consiguieron: 12 horas 15 minutos, 60 kms y 3.600+… pero objetivo conseguido, ¡4 puntos más para UTMB! solo me quedaba una prueba que realizar para completar los 15 ptos que piden; el objetivo estaba más cerca.
La prueba consta de tres distancias: 103 kms con 7.200+ , 60 kms con 3.800+ y 23 kms con 1.000+, en pleno corazón de los Alpes italianos, en concreto en el Valle di Zoldo.

Resentido aún de mis pies, de cómo acabaron al finalizar Marathon des Sables, mi primera opción fue la de optar a correr la larga, 103 kms, pero cambié la inscripción para asegurarme los puntos y terminar la prueba… la piel de mis pies seguía regenerándose y no quería sufrir más con los pies en otra prueba… mal recuerdo si.

Cuando te metes en zona montañosa puedes pasar de estar con un tiempo agradable, soleado y cielo despejado y, en cuestión de minutos, lluvia, tormentas, frío, etc…

Y así pasó durante prácticamente el 80% de la prueba: diluviando a más no poder, bancos de niebla que no te dejaban ver a 20 metros, un perfil donde las subidas han sido bestiales y las bajadas muy muy peligrosas. El servicio de rescate de montaña de aquí ha tenido que prestar apoyo en diferentes tramos, montar cuerdas ancladas a rocas y árboles y poder así destrepar, rapelando en varias ocasiones 40 metros de barro imposible de tenerse en pie (solo nos faltaba un arnés para asegurarnos)… una locura: rocas resbaladizas como pistas de patinaje sobre hielo, corredores con hipotermias, caídas y más caídas, así que todo se ralentizaba mucho más.

Pasos montañosos muy escarpados, subidas muy duras y bajadas tremendamente técnicas… pero sobre todo la lluvia, calados hasta los huesos.
Impermeable, guantes, gorro, buff, camiseta de manga larga de repuesto, mallas largas… todo en la mochila y menos mal que lo llevábamos, sino… imposibles de los imposibles y aun así hubo muchos abandonos por el mal tiempo y las hipotermias.
La prueba es preciosa, estas rodeado de Los Dolomitas y sus diferentes picos que rodean este valle. Te tira para atrás contemplar tanta belleza, unas vistas inimaginables… hay que estar aquí y poder vivirlo.
La organización un 10 con mayúsculas; todo el valle se vuelca con la prueba de manera voluntaria, te ayudan en todo al 100%.

En el avituallamiento del km 37, lluvia descomunal, nadie quería salir fuera y seguir corriendo; hacía frío y cuanto más tiempo pasabas parado, era morir.

Descubrí que ni barritas, geles, sandwiches, y todas estas comidas se pueden comparar a un buen caldo caliente… ¡Dios mío!, ¡resucita el alma! Por lo menos a mí me dió la vida; a parte de cambiarme la camiseta, ponerme guantes, buff, etc…esos 5 min que pierdes en comer, cambiarte etc… te quedas helado y eso es peligroso para el cuerpo porque entras en un bucle de frío y malas sensaciones que cuesta activarse y ponerse en marcha de nuevo.

Decidí salir, con el impermeable subido hasta arriba, comencé a respirar profundamente y todo el aire que soltaba lo intentaba echar hacia dentro del impermeable para generar calor y que poco a poco el cuerpo por dentro no sintiera el frío que llevaba metido hasta los huesos. Eso y comenzar a correr más rápido de lo normal para generar ese calor necesario parece que resultó… a veces en situaciones de principio de hipotermia o que ya llega un punto que has cogido frio y es imposible sacarlo de ti, funciona… otras no y tienes que abandonar por tu salud.

Así que había que adaptarse. No llovía, era psicológico… tan solo era agua. No piensas si estas calado hasta el alma… piensas en continuar y seguir luchando hasta llegar a meta.
Solo te adaptas, buscas soluciones, maneras de afrontar los minutos, las horas que pasan volando y no avanzas.
La verdad que 4 horas lloviendo a todo meter fueron duras, pero había que sacarlo como sea.

De repente, parecía que el cielo daba una pequeña tregua; algún que otro claro disipaba un paisaje brutal… fue muy emocionante contemplar aquellos paisajes por minutos escondidos entre tanta niebla y nubes negras.

Pero duró poco y otra vez a llover, así hasta llegar a la meta.

Lleno de barro, calado hasta el alma, logré terminar la prueba en 12 horas 15 minutos, y pese a la lluvia disfruté de una manera diferente aquella aventura por los Alpes, lugar que me tiene conquistado.

Una auténtica aventura, una experiencia vivida aquí en el corazón del Valle di Zoldo y Los Dolomitas.

 

Finisher DOLOMITI EXTREME TRAIL 2016