1er español en la historia de esta competición en ganar la Media Maratón, 5ª posición en la Maratón celebrada el día siguiente y quedar como 3er clasificado en la combinada de la Polar Bear Challenge

Uno de mis mayores éxitos a nivel personal y deportivo tuvo lugar en Groenlandia, en concreto en Kangerlussuaq, el 25 y 26 de Octubre de 2014.

Este 2014, pasé de hacer la Titan Desert en el Desierto del Sahara a más de 50 grados de temperatura a meterme en el Círculo Polar Ártico, entre -9 y -14/-16 grados en competición; dos contrastes de temperaturas radicalmente opuestas.

Si me das a elegir, prefiero el frío… para la práctica deportiva, entrenamientos y demás, para mí es lo mejor. El calor, soportable, pero personalmente me baja varios puntos en mi preparación física, no rindo igual en ambientes tan calurosos.

Pero un frío y calor soportable; éstos extremos… extremos son, hay que tener cuidado y saber dónde te metes.

Recién terminada mi aventura en el Sahara y descansar lo suficiente para afrontar éste reto, algo dentro de mí me hizo sentir que en ésta prueba iba a pasar algo grande… tenía unas sensaciones muy buenas. Y aposté el 1000% en esta prueba, a por ella… o al menos intentarlo.

Meses de duros entrenamientos combinándolos en el parque de nieve de Xanadú en Madrid, para preparar y aclimatar el cuerpo a bajas temperaturas; la prueba sería en Octubre, meses atrás en España era verano y había que buscar las herramientas necesarias para “sentir” el frío en mi cuerpo… se me ocurrió entrenar en varias ocasiones aquí.

Era curioso, todo el mundo va a esquiar o hacer snow en Xanadú… yo corriendo, cuesta para arriba, cuesta para abajo, sesiones de 2 horas sin parar; llegado un momento la gente mientras subía hacia arriba en las perchas, o desde el telesilla te gritaba, te animaba… motivación 100%, ya que se rumoreaba dentro de pista que estaba preparando una prueba en el Ártico así que ir allí a entrenar era un magnifico escenario de motivación.

Ropa especial para la prueba, térmica y windstopper, zapatillas con clavos especiales para correr en la nieve, guantes, gorro… material técnico y muy liviano para llevar el menos peso posible durante la prueba e ir a por todas.

Entre medias durante la preparación, un pequeño agujero en el camino: un entrenamiento por montaña, una de esas raíces en el suelo que pasan desapercibidas… ¡crack! ¡mi tobillo derecho!… sin darle demasiada importancia creí que era el típico esguince leve… el resultado de la resonancia fue bastante distinto: rotura del ligamento del tobillo derecho… igualmente sin importancia, era tal la concentración, las ganas, la apuesta tan fuerte que había hecho para esta prueba que nada ni nadie iba a poder frenar esto.

Tan solo una semana de reposo, natación y gimnasio para compensar, decidí calzarme de nuevo las zapatillas y continuar con los entrenamientos; el dolor era insoportable, pero se soporta; el dolor es psicológico, pasajero.

No era fácil continuar entrenando así, pero tenía que hacerlo… y así fue.

¡Rumbo a Groenlandia! Armado de ilusión, fuerza y energía para parar un tren llegué a mi destino; nada más bajar del avión allí… ¿frio? Ésta vez no era psicológico… hacía frío, pero de verdad. Bajas del avión y así sin más – 8 grados.

Antes de bajar del avión, la organización nos daba la posibilidad de correr ambas pruebas: media maratón el sábado y la maratón el domingo. Mi idea primera era la de competir únicamente en la maratón… pero por un impulso, una sensación de fuerza y energía brutal, decidí cambiarla en el último momento.

Correría el sábado la media maratón y el domingo la maratón. Recuerdo que ya tenía mi dorsal asignado para la prueba reina, el 3, pero… quería más.

Los días previos a la competición eran una eterna espera: recogida de dorsal, charlas sobre la carrera, etc… tampoco puedes hacer mucho ahí fuera. Bueno, dar un pequeño paseo para activar las piernas y al alojamiento rápido a conservar el calor corporal y gastar las mínimas energías posibles.

Por fín el gran día. La organización nos llevaba en camiones hasta el punto de salida de la prueba de los dos días.

El día se presentaba con – 9 grados para la prueba y nieve, mucha nieve por todos lados; los primeros 6 kilómetros correríamos sobre el manto helado, un segmento circular donde la nieve te llegaba en tramos hasta la cadera.

Nada más salir, ya en cabeza, pude ver que la media maratón se iba a decidir entre un deportista noruego y yo. Detrás teníamos a un grupo perseguidor de diferentes atletas suecos, chinos, y daneses… pero controlados.

Tan solo debía correr lo más rápido posible y no mirar atrás; abriendo paso en nieve virgen, cuestas del 20%, al salir de los primeros 6 kilómetros sobre nieve virgen en el manto helado, ritmos infernales a 3´20/km ¡sobre nieve!, y frío, mucho frío… imposible a parar para que en los avituallamientos tomaras té caliente como fuente de hidratación… a hierro los 21 kilómetros.

Necesitaba beber, aunque fuera un par de sorbos del té caliente, pero el noruego no aflojaba; si no paraba él, yo tampoco… de repente paró en un avituallamiento a tomar algo de té caliente… me dio la vida para poder seguir ya hasta el final a muerte.

Manteniendo la calma, sabiendo que los últimos metros uno de los dos atacaríamos con un cambio de ritmo, me decidí a atacar faltando 500 metros a meta y no le soltaba… pero tenía que seguir manteniendo ese cambio de ritmo y que en la última subida a meta lo pagara.

Y así fue, logré soltarme de él, y entré en meta por tan solo 6” de diferencia; lo suficiente para conseguir la victoria en la Media Maratón del Círculo Polar Ártico en 1 hora 52 minutos.

Al cruzar la línea de llegada, exhausto por el esfuerzo; cuando vas recuperándote un poco eres consciente de lo que has conseguido. Lloras de emoción. Podía estar ya más que satisfecho con lo logrado, pero sabía que no podía despistarme ni bajar la concentración ni la intensidad ya que al día siguiente tenía la maratón.

Ya de vuelta al alojamiento todo eran felicitaciones de los demás participantes y de los que se habían quedado ya que sólo iban a disputar la maratón el día siguiente.

Cogí tiempos, vi las clasificaciones y tenía ya visualizados los rivales para mañana; debía controlar al noruego que corrió hoy conmigo, al sueco y al chino que llegaron a escasos minutos detrás de mí hoy; así que cena, recuperar lo máximo posible, piernas en alto y todo listo para mañana.

Mi objetivo ya no era la maratón; era asegurar el pódium en la combinada de las dos pruebas y hacer una carrera lo más coherente y seria posible para afianzar lo conseguido en la Media Maratón.

Te vas a la cama feliz, contento, pero con una calma… tensa. Mañana iba a ser una batalla campal; estaba seguro que atacarían desde el principio los demás corredores, era normal, ellos también deberían hacer su estrategia de carrera… al final de todo, esto es competición y tendrían que intentarlo.

A la mañana siguiente, día de la maratón… si ayer estuvimos a – 9 grados, hoy la maratón iba a discurrir entre -14 y -16 grados.

Había recuperado muy bien, pero sabía que a partir del km 30 podía pasar factura lo del día anterior, ritmos elevados, el castigo muscular que tienes al correr en la nieve… pero iba muy concentrado y atento a todo lo que iba a pasar.

En la línea de salida lo primero que hice fue localizar al corredor noruego. Para sorpresa mía, no estaba delante en primera línea, sino que estaba en posiciones muy retrasadas.

Pensé que, o estaba fundido del esfuerzo de ayer y que hoy sería un día más tranquilo para él, o que poco a poco iba a progresar y dejar que los demás quemaran todos sus cartuchos y posteriormente atacar… debía de tenerle presente. (Al finalizar la maratón, vi en qué lugar marcó la maratón: posición 12, señal inequívoca del esfuerzo del día anterior).

Nada más dar el pistoletazo de salida, vi que un corredor austriaco y otro danés iban a pelear por la maratón. No me “preocupaba” ya. Mi carrera iba a ser otra, y así fue.

Ataques y más ataques, en el que no podía entrar al trapo, tan solo aguantar las embestidas y seguir. Desde el comienzo en los primeros 6 kms sobre el segmento circular en el manto helado, formamos un grupo de 6 corredores.

Hasta que en el km 27 el corredor chino puso la directa y con un cambio de ritmo progresivo nos dejó tirados al corredor sueco y a mí.

Imposible seguir su ritmo… para el km 29 empecé a acusar el esfuerzo del día anterior y el ritmo infernal que estaban poniendo hoy y encima empezaron a aparecer unos calambres en los isquiotibiales de mi pierna derecha que no me dejaba lanzar la pierna hacia delante con fuerza y soltura… creo que el corredor sueco se percató y con tan solo mantener el ritmo fuerte que llevábamos era cuestión de tiempo despegarse de mí.

Y así fue… desde el km 30 hasta meta, tan solo era mantener el ritmo un poco más bajo debido a los calambres, y asegurar la 3ª posición en el pódium de la combinada. Logré terminar en 5ª posición metiendo la maratón en 4 horas clavadas.

Cuando acabé la prueba, rápido a una ducha de agua caliente… con algo de hipotermia, pero controlada y recuperado en cuestión de minutos.

Ahora sí que podía relajarme, disfrutar de lo conseguido, hablar con mis seres queridos en España y poder contarles todo lo que ha pasado aquí, y ya por la noche la entrega de trofeos y medallas: una experiencia inolvidable.

A mi vuelta a España, todo fueron reconocimientos y felicitaciones: entrevistas en la radio, periódicos, revistas deportivas, reportaje en televisión, algún que otro patrocinio con marcas deportivas, saque de honor en el partido de fútbol de 2ª División Alcorcón – Sabadell, recibimiento del Alcalde de Alcorcón en el Ayuntamiento, etc… pero siempre con los pies en el suelo. Tan solo es una carrera y había que seguir trabajando y entrenando duro para seguir con  mis aventuras, mis retos… pero al menos, durante un tiempo, disfrutar y estar feliz por lo conseguido.

 

Finisher POLAR BEAR CHALLENGE, CÍRCULO POLAR ÁRTICO 2014