aneto - 3.404 mts.

Con mi buen amigo Javier García Díaz, alpinista consumado, nos embarcamos en esta aventura de subir el pico más alto de la cordillera Pirenaica. Situado en el Valle de Benasque, provincia de Huesca, forma parte del macizo de la Maladeta dentro del Parque Natural Posets-Maladeta.

En el Aneto se encuentra el mayor glaciar de los Pirineos, en la cara norte y a partir de los 2.810 metros sobre el nivel del mar, con mas de 100 hectáreas de superficie.

Por delante actividad de un día potente y exigente, ya que subiríamos por Coronas y descenderíamos por la Renclusa; cuerda, arnés, crampones, piolets, casco, mochila con equipo de frio y todo el material necesario para realizar esta actividad, con inicio desde el Refugio de Pescadores donde nos dejaría en autobús procedente de Benasque (salida a las 05:00 a.m) de unos 9 kilómetros aproximadamente con cerca de 1.500 metros de desnivel positivo acumulado.

Comenzamos a las 06:00 a.m. con una temperatura ideal, algo de fresco eso si, pero apenas pasados unos minutos ya el cuerpo entraba en calor. Frontal hasta que amaneciera y a buen ritmo comenzábamos a subir hasta la cumbre.

Durante la subida hasta que nos colocamos los crampones, arnés, casco, piolets y demás dejamos atrás los diferentes ibones que se forman en el valle; paisaje espectacular, imposible no parar unos minutos y contemplar todo lo que nos rodeaba.

La subida por Coronas es espectacular, miras hacia atrás y ves todo el glaciar a tus pies…increíble. Pasos firmes, seguros y para arriba.

Una vez arriba, sorteas el pequeño paso rocoso y entras ya en el último tramo de la “cuesta del Silencio” rumbo a la antecima de la cumbre; una vez allí, arnés y cuerda para asegurar el famoso paso de Mahoma (El nombre el ‘Paso de Mahoma’ proviene de una leyenda musulmana que dice que la entrada al paraíso “es tan estrecha como el filo de una cimitarra sobre la que sólo pasan los justos”) y sin darnos cuenta en apenas 3 horas y 30 minutos hacíamos cumbre en el Aneto a 3.404 metros.

La verdad que el paso de Mahoma impone, pero con cuidado y seguridad no es tanto como lo pintan…la verdad que me esperaba algo más.

Eso sí, la caída a ambos lados desde este paso es brutal, un mal paso, no lo cuentas. Me senté por unos momentos en una de las rocas, observar a ambos lados el corte de la montaña y la caída desde el propio paso, las vistas…impone si, pero hay que controlar ese “miedo”, si no, bloquearte en esta situación puede ser peligroso para tu integridad física.

Bocadillo, cambio de ropa, revisar el equipo y nos tiramos para abajo dirección la Renclusa; crampones para la bajada por la cuesta del Silencio y disfrutando de todo lo que nos rodeaba. La bajada fue durísima, pasamos por el Portillón Superior y toda la bajada vestida por la morrena de piedras, bloques de piedra, etc. hasta llegar al refugio de la Renclusa. Una vez aquí, bajamos hasta la Besurta donde cogeríamos el bus de vuelta a Benasque; fin de la actividad cerca de las 7 horas.

Agradecer muy especialmente a Javier García Díaz esta experiencia y todo lo que vivimos estos días en el Pirineo.