En este 2015 decidí retomar a mis orígenes: el triatlón. Me considero una persona que se desenvuelve bastante bien en cualquier disciplina deportiva, pero que realmente donde me siento y siento el deporte es aquí, en estas tres disciplinas como triatleta.

El objetivo grande del año era el IRONMAN de KALMAR en el mes de Agosto en Suecia; previo a éste, decidí inscribirme a un triatlón para tomármelo tipo test, antes de la prueba, para ver cómo iban los entrenamientos y cual era mi estado de forma.

El elegido fue el Triatlón Bola del Mundo larga distancia en Madrid a principios de Julio; un triatlón realmente duro, fuera de todo tipo de triatlones que había realizado hasta la fecha, muy montañero en su sector de bici y carrera, con las siguientes distancias:

Natación 2.000 m – en el embalse de Navacerrada.

Bicicleta 90 km – saliendo desde el embalse de Navacerrada, subiríamos tres puertos de montaña: La Morcuera, Cotos y Bola del Mundo.

Carrera 20 km – desde Bola del Mundo, un trail de 20 km que transcurrirían por la famosa Cuerda Larga de Madrid.

Llegué a esta prueba un poco pasado de entrenamientos, eso tengo que reconocerlo.

Casi cuatro meses de duro trabajo en el que no bajé mucho en lo que se refiere volumen, cargas de trabajo e intensidad en los entrenos, ya que quería dejar prácticamente todo el trabajo hecho hasta el Ironman en Kalmar en Agosto, mi gran objetivo del año.

Por la mañana, eran las 06:00 a.m, de noche aún, últimos preparativos de la bici para dejarla a punto en el boxes del segundo segmento, calentamiento fuerte, muy fuerte para entrar en el agua al 100%, reajustar y adaptar el neopreno a tu cuerpo y todo estaba listo para el pistoletazo de salida.

Sabía que llegaba a esta prueba en un muy bien estado de forma y sin olvidar que me tomaba ésta prueba como un test para valorar muchos aspectos, sentía esa adrenalina, esa energía interior… creo que el “test” iba a pasar a un segundo plano.

Una tensa calma en el ambiente, todos los participantes en el agua… y salida a todo gas para coger buenas posiciones para el primer giro del recorrido. Dos vueltas de 1.000 metros con unas sensaciones a medida que iba transcurriendo la prueba cada vez mejores… fino, suelto y deslizando mi cuerpo en el agua, optimizando esfuerzo y prestando mucha atención a la técnica de nado.

Logré estar en cabeza durante todo éste segmento junto con otros 6 triatletas; al final logré salir en 4ª posición en un tiempo de 27´32” los 2.000 metros… un tiempazo.

Sales del agua, te vas quitando neopreno, gafas, gorro… misma secuencia que practicas una y otra vez y que memorizas para realizarla de manera mecánica sin pensar; nada más coger la bicicleta… el cuádriceps de mi pierna izquierda sufre un calambre brutal, la pierna como un auténtico palo, rígida… tengo que tirarme al suelo por el dolor para lograr estirar y relajar un poco al menos la zona y que no se me volviera a acalambrar.

Es un dolor infernal, pero logro salir del box de bicis. Ya encima de ella, rápido beber isotónico, comer y sobre todo salir para que la musculatura empezara a “relajarse” y que me permitiera pedalear sin problema.

El segmento de bici fue un auténtico infierno: ritmo de locura, relevos y más relevos… el que entraba iba cada vez más fuerte.

Al final tuve que ceder del grupo de cabeza, no porque no pudiera seguir el ritmo, sino porque la pierna estaba aún resentida por los calambres sufridos. Logré subir el primer puerto de montaña, La Morcuera, a un ritmo fuerte y constante sin perder de vista la cabeza de carrera.

Sabía que iban a descolgarse a lo largo del recorrido, pero mi única preocupación era recuperarme lo máximo posible a nivel muscular para luego afrontar la parte de carrera lo más entero posible y adelantar posiciones.

El segundo puerto, Cotos, logré pasarlo sin dificultades salvo el último km acusando, ahora sí, los calambres de mi pierna izquierda… muy rígida, cada vez más y quedaba lo peor…

La última subida, Bola del Mundo: rampas del 14% nada más empezar, 12%, 16%, 20%… muy dura y muy bonita, pero sufriendo por los calambres.

Aun así, con fuerza y mucha cabeza logré terminar el segundo segmento en el puesto 16º en 3 horas 31 minutos… seguía estando ahí a pesar de todo.

Fue en la última transición, de bici a carrera a pie, donde ya definitivamente mi musculatura del tren inferior sufría como nunca… una transición que duró casi 11 minutos. ¡No podía ponerme los calcetines! Era tal el estado de mis calambres, que cualquier movimiento era señal de que se iban a montar los cuádriceps, isquiotibiales, gemelo… una locura para la musculatura.

Eran los cuádriceps quienes me estaban mermando físicamente; el paso de los minutos y horas durante la prueba era una auténtica tortura aguantar así, muy doloroso y frustrante a la vez.

El segmento de carrera eran 20 km de trail running; discurría por la famosa Cuerda Larga de la Sierra de Madrid. Empezando en Bola del Mundo donde hacíamos la transición, pasando por Valdemartín, Cabezas de Hierro Menor y Mayor, y Asómate de Hoyos.

Hasta aquí los 10 km y vuelta por el mismo recorrido a la inversa… completando el segmento de carrera en 3 horas 26 minutos, y penando por los calambres que no me dejaban ya correr.

Al final, pese a este contratiempo, logré terminar la prueba en 7 horas 39 minutos en 26ª posición de la general.

Sabor agridulce, pero contento porque si no hubiesen aparecido los calambres hubiese estado peleando con los mejores. No pasaba nada… objetivo fijado en Kalmar, ahora tocaba recuperarse bien, comer y rehidratarse para empezar a recuperar lo antes posible y sacar conclusiones y sensaciones sobre la prueba, que habían sido muy positivas.

Seguía con fuerza, y muchas ganas de afrontar en mes y medio la prueba del año que había marcado como objetivo importante.

 

Finisher TRIATLÓN BOLA DEL MUNDO larga distancia 2015