Último día de esta gran aventura en Picos de Europa; por un lado contento porque hoy sería un día para disfrutar de todo lo conseguido, por otro lado, con ganas de terminar por tanto cansancio y fatiga acumulada… y por otro, con ganas ya de volver a repetir esta aventura. Muchas sensaciones, pero sobre todo consciente que al ser el último día, iba a resultar largo en distancia y en horas hasta llegar nuevamente al inicio en Valdeón, así que una tensa relajación y todos los sentidos puestos en lo que me iba a encontrar.

 

Al salir del refugio-hotel de Áliva, sabía que volvería dirección al macizo central, es decir, montaña pura y dura en diferentes tramos de la ruta. Y así fue, lo que parecía una ruta asequible en los primeros kilómetros, se convirtió en una ruta llena de zonas rocosas, pasos complicados, subidas y bajadas por collados con alguna trepada y destrepada…divertida iba a ser la última etapa de hoy.

 

El primer punto de referencia en la ruta sería llegar hasta la Cabaña Verónica a 2.325 metros de altitud, el refugio guardado a mayor altura de la Península Ibérica; se construyó utilizando la cúpula metálica procedente de la batería antiaérea del portaaviones estadounidense USS Palau, que se encontraba desguazándose en Sestao (Vizcaya).

 

Dejando atrás el refugio de Áliva, llegas a un cruce de caminos donde uno de ellos te direcciona al teleférico de Fuente Dé, que une el mirador de El Cable y la localidad de ésta última, y el otro dirección Cabaña Verónica. Así que rumbo al refugio, proseguí la marcha por aquella pista que poco a poco se va estrechando dejando paso a una senda bien marcada donde ya a lo lejos puedes ver la característica y plateada “cabaña”.

 

Una vez allí arriba, momento de revisar el track, situarme y ver en qué dirección he de seguir; por delante, un pequeño cresterío rocoso, grietas, barrancos, combinando alguna que otra trepada y destrepada con sendas aisladas hasta llegar a una subida final que daría paso a una bajada de piedra suelta, terreno marcado por tramos hasta que llegas a un punto que encaras el camino que lleva al refugio Collado Jermoso.

 

Refugio que está ubicado en un lugar que combina zonas de prado verde y terreno rocoso, una combinación de colores que hacen de este collado un lugar denominado como bien indica su nombre… Jermoso.

Ahora sí, paré unos minutos para comer el bocadillo, refrescarme, relajarme un poco, beber agua, soltar la mochila, etc y tranquilamente poder disfrutar del entorno que me encontraba. La verdad que es un lugar muy tranquilo donde se encuentra ubicado este refugio y muy bonito; la pena que no me cuadrara sobre la ruta haber hecho aquí la parada de fín de etapa y poder hacer noche… bueno, pensé que otro año volvería a hacer el anillo, pero en sentido inverso, quien sabe.

 

Últimos 10 km aproximadamente para terminar esta aventura; y los primeros 4 km son de una bajada muy empinada, tienes cerca de 1.000 metros de desnivel negativo, con tramos donde la roca esta mojada por el paso del agua, así que había que prestar atención en todo momento ya que mentalmente sabes que estás a punto de terminar y te relajas… esa relajación te lleva a caerte, un mal paso, un lo que sea que a falta de apenas unos kilómetros pueden arruinar todo el trabajo hecho hasta ahora.

 

Cambio de chip, y mono de trabajo; había que salir de ahí con precaución pero cuanto antes… a medida que vas bajando, los kilómetros pasan, el desnivel negativo se acumula, y empiezas a ver a lo lejos un pista ancha, y unos caseríos, señal de que en breve llegaría al pueblo de Cordiñanes, pasando antes una vía transitable, bien asegurada con cadenas a modo de ferrata, por el peligro existente a su paso. Creo que es más por precaución que por la peligrosidad de ese tramo que han asegurado esa zona.

 

Te adentras en zona boscosa y sabes que ya estás cerca… por fin. Solo quedaban apenas 5 kilómetros que iban a ser de paseo total desde este pueblo hasta ya el inicio de esta aventura hace ya una semana en Posada de Valdeón.

Con ganas de llegar y asimilando todo lo que había conseguido, muy emocionado, no era para menos, había hecho el Anillo Integral de Picos de Europa alargando por Lagos de Covadonga y la Ruta del Cares, sumando un total de 143 kilómetros, 9.210+ y 9.070- en 7 días… sólo, sin conocer estos macizos, con dos días de intenso temporal de lluvia y nieve, calor, deshidratación, etapas de entre 6 a 8 horas diarias, mucha fatiga acumulada y 3 kilos de peso perdido.

 

Me quedo con todos los días, no puedo quedarme con alguno en especial, porque todos fueron especiales e inolvidables. Al final de este día, fueron 24 km con 1.300+ y 2.000- acumulados en total… ya era lo de menos, había conseguido volver y terminar lo que me había propuesto.

 

Llegando ya al mismo lugar donde empecé hace una semana, lo primero que hice fue sentarme en el suelo del lugar donde me vio partir…la gente me miraba como diciendo qué hará ese allí sentado ahí en medio.

La verdad que me daba exactamente igual todo… en mi mundo, en mi película, sabía lo que había hecho, y ya formaba parte de mí, de mis experiencias, mis aventuras y de todo lo que he sentido aquí.

 

Volveré, de una manera o de otra, pero volveré a estos Picos de Europa.

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